Jesse Baez, música sensual latina que no cosifica a las mujeres

La demostración musical que refuta esa ridícula idea de que los hombres que muestran sus sentimientos son menos sexis

Te encantan los acentos latinoamericanos, lo cálidas que resuenan los palabras con ese toque caribeño y las melodías que despiertan la libido cuando penetran en tu cabeza. Pero detestas el reguetón. Sus machacones ritmos y su lírica, tan chabacana como machista, te ponen tan cachondo como una patada en la mismísima espinilla. Jamás te lo pondrías para encender motores y, mucho menos, para crear una atmósfera sensual mientras estás follando. Pero a Jesse Baez, sí. Las canciones del cantante guatemalteco cumplen todos los requisitos para convertirse en tu música de cabecera sexual. Y te explicamos por qué.

Sensibilidad

Jesse Baez es la demostración musical que refuta esa ridícula idea, tan extendida a causa de la masculinidad tradicional, de que los hombres que muestran sus sentimientos son menos sexys. Donde otros representantes de la música latina como Maluma o Bad Bunny hablan de nalgas exuberantes y polvos en discotecas, Jesse Baez desgrana escenas cariñosamente sensuales que coinciden mucho más con las experiencias reales que vivimos todos nosotros. Atmósfera íntima. Calor humano. La presión social por "no tener que mostrar vulnerabilidad", como el propio artista lo definió, no le afecta ni un poquito.

La spanish voice del R&B

El compositor de Turbo nació en Chicago y sus principales influencias musicales fueron anglosajonas. Pero sus raíces latinoamericanas —un padre dominicano y una madre de Guatemala, a donde se mudó con solo seis años— terminaron arrastrándolo hacia las líricas hispanas. Según explicó el propio Jesse Baez en su cuenta de Twitter, "me di cuenta de que estaba de la verga no hacer música en el idioma que llevo hablando toda mi puta vida". Así que agarró el R&B, un género tradicionalmente limitado al mercado anglosajón, y le dio una dosis de calidez latina con esa cautivadora voz que tiene. Abriendo camino que lo llaman.

Rhythm and blues 2.0

La música de Jesse Baez respira R&B. El músico centroamericano ha reiterado en numerosas ocasiones un profundo entusiasmo por artistas como How to Dress Well, Frank Ocean, Drake o R. Kelly. No en vano, la primera de las siete canciones que forman su último álbum, Turbo, está dedicada a una de las figuras más importante de la historia del género: Barry White. No obstante, Jesse Baez ha sabido inflar su sonido con un intimismo diferente. Su música calienta más. Como reconoció el artista guatemalteco en una entrevista, "nadie me sacaba de mis beats de R&B, pero eso me limitaba y ahora me gusta que la gente se prenda".

Pequeñas historias

Sus canciones funcionan como contenedores de tres minutos de pequeñas historias que resuenan dentro de nosotros como ecos de algo que ya conocemos. Y precisamente esa es la magia de Jesse Baez. Puedes afrontar su música como banda sonora que envuelve la atmósfera de lujuria o puedes concentrarte en las letras románticas —que no cursis— que escupe hasta descubrirte rememorando a tu ex, fantaseando con algún nuevo amor o, en definitiva, queriendo sentir cosas. Como si sus canciones nos recordaran que, al final de todo, sexo y amor forman parte del mismo juego químico.

Honestidad

La artificialidad se palpa. Cuando un sonido y unas palabras son realmente honestos conectas mucho más rápidamente con ello. Y Jesse Baez siempre ha sido bastante auténtico. Algunos de sus seguidores fueron críticos con el artista cuando decidió colaborar con la cantante mexicana Paty Cantú por ser esta bastante popera. Pero Baez lo tiene claro. "Hago la música que me gusta y no tengo miedo", explicó en una entrevista. Por si acaso, en su Twitter dejaba hace bien poco otra declaración de intenciones: "Yo no soy el que está mal por querer hacer las cosas diferentes". Y esa pasión traspasa los altavoces.

Bien rodeado

Al margen de esa polémica colaboración con Cantú, el compositor latino ha sabido rodearse siempre bastante bien. En su último disco, por ejemplo, participan el productor Dillon Francis y voces que aumentan todavía más el magnetismo de sus canciones como Fuego, Álvaro Diaz o C. Tangana. En concreto, junto a este último ha sacado No eres tú, un tema contagioso donde parecen cantarle al fantasma de un antiguo amor mientras te ponen a bailar. Estas colaboraciones, y su fichaje por Universal Music, le han convertido en el golden boy  de la industria. Pero tranquilo: su música seguirá sonando tan íntima, tan de habitación, como siempre.