El 'efecto Resines' es el culpable de que los finales de tus series favoritas te decepcionen

Todavía no has superado el decepcionante final de Juego de Tronos o de Lost y ya te has enganchado a otras series por cuya calidad final estás temiendo desde el primer episodio

Ha pasado casi un año del final y todavía no has superado la decepción que sentiste con Juego de Tronos. Y 10 años después el de Lost te sigue poniendo de bajona. O la muerte de la madre en Cómo conocí a vuestra madre. O, mirando las series en nuestro país, la debacle nazi de El Internado (que, por cierto, Amazon está preparando un reboot) o el indignante “la vida es sueño” de Los Serrano.

Precisamente, es en referencia a esta última serie de donde sale el nombre con el que se conoce en España el fenómeno que explica que los finales te decepcionen enormemente, el efecto “sueño de Resines”. La plataforma de data Public Tableau ha sacado una serie de gráficos que muestran como este efecto se da en muchísimas series: House of Cards pasa de una media de 8 en la serie hasta un 2,6 en el episodio final. O Girls, media de 7,5 y final de 5. O True Blood, de 8 a 5 en su episodio final.

¿Por qué? Como explica Magnet a medida que avanzan los capítulos te vas encariñando con los personajes y no aceptamos todo giro de guión. Poniendo como ejemplo Juego de Tronos: mucha gente dejó la serie tras la muerte de Oberyn Martell, un personaje secundario muy querido. “Como consecuencia, los guionistas tienen dos opciones: contentarnos con el fan service más previsible o dar el final que ellos consideran que merecen los personajes”. Y la única herramienta que tienen los fans es cebarse en los portales de crítica, cuyos resultados reflejan los gráficos de Tableau.

Pero estos datos también revelan otra tendencia: no es imposible satisfacer a los fans con un final. Por ejemplo, Fleabag tiene una media de 8,6 y un final de 9,4. The Wire del 8,7 al 9,5. Parks and Recreation de 8,3 a 9,7. Six Feet Under 8,5 y 9,9. Breaking Bad 9 y 9,9. Y, a pesar de estas notazas, no hace falta echar la vista demasiado hacia atrás para recordar toda la polémica que hubo con estos finales “excelentes”.

Por ejemplo, Breaking Bad. Como recuerda el diario The Independent, hubo mucha polémica y mucho fan insatisfecho que llenó Twitter de críticas. Unas críticas que no surgían por la calidad del episodio (que se demuestra en las valoraciones que, años después, tiene la serie), sino porque no querían el desenlace que tuvo Walter White, el protagonista. Es decir, una valoración basada en lo emocional y no en lo objetivo (por otra parte, una valoración objetiva es difícil como fan y no como experto en lo audiovisual).

Lo mismo pasó con Los Soprano. Cuando acabó, aunque sí que hubo debate sobre si era un buen o mal final, muchos se quejaron porque no consideraban justo lo que sucedía con algunos de sus protagonistas. Tanto, que el creador de la serie acabó diciendo que: “¿sabéis qué? La vida no termina siempre bien” para cerrar la polémica.

Según añade el guionista Furquan Akhtar, series como Juego de Tronos o Lost han enfadado tanto a sus fans porque “contar historias es algo inherente en los humanos. Exagerar sus argumentos porque quieres un plot twist (la baza principal de Juego de Tronos) hará que tu audiencia esté insatisfecha”.

Por otra parte, también cree que las series son una forma de contar historias humanas añadiéndole un sentido  a un mundo que casi nunca lo tiene. Entonces, tirar por lo random e inesperado por el simple efecto shock o finales como Los Serrano que añaden un absurdo plot twist por acabar de alguna forma da la sensación que todo el tiempo que has invertido en esas series no ha valido la pena, porque el final no es un final real, es solamente un recurso narrativo.