Fin a las “subvenciones ideológicas al cine” en Castilla y León: el nuevo capítulo de Vox contra la cultura

Vox también ha contribuido a la censura de numerosas obras teatrales y películas en los ayuntamientos en los que tiene poder desde las municipales de 2023

Un ingrediente clave del creciente apoyo a la ultraderecha por parte de ciertos sectores de la población occidental es el rechazo a la llamada cultura de la cancelación. Sí, durante estos últimos años, hemos escuchado a miles de personas, en redes sociales e incluso en prime time televisivo, quejarse de que ya no pueden decir nada, de que ya no pueden soltar barbaridades contra ciertas minorías sin que otras personas salgan a protestar, de que ya no pueden vulnerar derechos alentando a la discriminación o al odio con comentarios rancios. A eso le llaman censura. A que la gente tenga derecho a la réplica. Pero la verdadera censura ya ha comenzado y viene precisamente de la ultraderecha.

En Estados Unidos, por ejemplo, el segundo mandato de Donald Trump se está traduciendo en un crecimiento imparable de los libros censurados en las escuelas públicas del país, según cuentan en este reportaje de la BBC. Una censura de la cultura que constituye una aspiración compartida por muchos otros partidos de la ultraderecha en el mundo. Como el propio Vox: su presión ha sido determinante para que Castilla y León, gobernada por el Partido Popular tras un acuerdo con la formación de Abascal, haya cambiado los criterios de las ayudas públicas al audiovisual, de manera que ahora no puedan acceder a ellas aquellas que ellos consideren que incluyen “adoctrinamiento ideológico”.

Por supuesto, esta censura a la financiación, y por tanto a la existencia de muchas obras culturales, es arbitraria, pues la definición de adoctrinamiento ideológico es profundamente subjetiva: para Vox lo serán todas aquellas propuestas que reflejen realidades no canónicas como la de una persona trans o la de un inmigrante marroquí en España, siempre que favorezcan la empatía del público por sus protagonistas. También, quizás, las que muestran la crueldad del régimen franquista o las que critiquen la cultura taurina o cualquier otro referente de la cultura conservadora española. Se trata de un terreno tremendamente peligroso. Y tiene por objetivo imponer su visión del mundo.

Como explica el periodista Ángel Munárriz, “los ayuntamientos donde Vox logró poder en 2023 han sido plataformas óptimas para la cancelación: en Valdemorillo de una obra teatral basada en una novela de Virginia Woolf; en Santa Cruz de Bezana de la proyección de la película animada Lightyear donde dos mujeres se besan; en Briviesca de una obra teatral sobre un maestro republicano fusilado y en Quintanar de la Orden de otra pieza teatral donde el elenco salía en ropa interior. Y este jueves, una compañía ha denunciado la suspensión “por motivos ideológicos” de una obra sobre Lorca por parte de la Consejería de Cultura de Castilla y León. Esto podría ser solo el principio.