Los artistas se rebelan contra el uso de su música por parte de la ultraderecha

”Nos repugna que el partido de extrema derecha Vox utilice la canción. No puede usarse por personas como Abascal”

Fue una de las noticias de la semana dentro del sector cultural: la banda de rock británica Chumbawamba, a través de un duro comunicado de dos de sus integrantes, Boff Whalley y Alice Nutter, protestaron públicamente contra el uso de una de sus canciones por parte de Vox en una publicación en Facebook. Incluso solicitaron a la propia plataforma que retiraran dicho contenido. No querían, decían, que su tema Tubthumping sirviese “para promover su agencia intolerante y llena de odio”. Y es que la publicación de Abascal en cuestión giraba alrededor de esa típica cantinela de “los vecinos están hartos de la invasión migratoria”. Algo con lo que Chumbawamba no comulga.

De hecho, explicaron, “cuando escribimos Tubthumping lo hicimos como un himno para las personas desfavorecidas que luchan contra el poder. Para las personas que tienen que huir de países devastados por la guerra o brutales y opresivos. Nos repugna que el partido de extrema derecha Vox utilice la canción. No puede usarse por personas como Abascal, políticos que demonizan a los inmigrantes, que apoyan a Trump, que respaldan el genocidio que se está produciendo en Gaza, que utilizan la retórica antimulsumana para construir un partido populista cuasi fascista que promueve la división”. Pero Chumbawamba no son ni mucho menos los primeros en protestar por esto.

Porque es una historia que viene de lejos. Según han expresado Whalley y Nutter, la derecha no tiene una buena relación con el arte, lo que les obligaría a tirar de música hecha por bandas y artistas progresistas. Aquí en España la lista ha ido engrosándose durante estos últimos tiempos: Coque Malla protestó por el uso de No puedo vivir sin ti, una canción que trata sobre una relación homosexual, en un mitin de Vox en Vistalegre. Beret solicitó la retirada inmediata de un vídeo promocional de Voz en el que sonaba uno de sus temas. Y Macaco o Rozalén han manifestado su repulsa bien alto en numerosas ocasiones. Y a nivel internacional viene pasando exactamente lo mismo.

Especialmente en Estados Unidos. Trump, un tipo muy de redes sociales, se ha topado con la oposición de artistas como Olivia Rodrigo, Céline Dion, Neil Young, Pharrel Williams, The Rolling Stones, Adele o REM, quienes pidieron tajantemente al Partido Republicano que “no usen nuestra música ni mi voz para su estúpida farsa de campaña”. ¿Pero pueden los artistas decidir sobre el uso de sus canciones o tienen las manos atadas si el partido de ultraderecha de turno paga los derechos de autor? Es complicado. Al parecer, los artistas pueden demandar alegando derechos morales, pero depende de cada caso. Sea como sea, la protesta pública es esencial. El silencio es complicidad.