Ojalá estos aviones sin CO2 nos devuelvan la esperanza de seguir viajando

Ya sabemos que la cultura del low cost ha generado un impacto en el medio ambiente difícil de compensar, así que necesitamos alternativas para poder seguir conociendo el mundo

La Universidad de Stanford y la Técnica de Dinamarca traen buenas noticias: están investigando cómo desarrollar aviones que transformen sus propias emisiones de CO2 para reciclar su propio humo y volver a convertirlo en carburante. Esto permitiría a las aeronaves alcanzar la llamada neutralidad de carbono, es decir, que no contaminen como lo están haciendo ahora y que podamos volver a subirnos a un avión sin sentir el llamado ‘flygskam’ o lo que es lo mismo: la culpa de que nuestros viajes aéreos están acabando con el planeta.

Impulsada por activistas como Greta Thunberg, en países como Suecia ya está triunfando una corriente ecologista que sustituye los vuelos por trayectos en tren, autobús o barco pero claro, para muchos de nosotros, la cultura del low cost ya ha hecho mella y, aunque sea completamente desproporcionado con el medio ambiente, nos cuesta hacernos a la idea de dejar de viajar. De hecho, pese a movimientos de este tipo, la tendencia global es abrumadora: para 2037, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo prevé que se duplique el número de viajeros hasta los 8.200 millones de pasajeros anuales. Una brutalidad. Si hoy en día, la industria de la aviación representa el 2% de las emisiones de CO2 a la atmósfera (los aviones emiten alrededor de los 860 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año), no queremos ni imaginar el panorama dentro de menos de dos décadas.

La única esperanza es que la industria se ponga las pilas y encuentre alternativas y que los Estados (como ya está pasando) exijan a las compañías que limiten su huella ambiental. La técnica que presentan ahora Stanford y la Universidad Técnica de Dinamarca es una de estas esperanzas. "Hemos demostrado que podemos utilizar electricidad para reducir el CO2 a monóxido de carbono (...) sin producir ningún producto indeseado de carbón sólido", William Chueh, uno de los investigadores, según recoge la revista Inverse. No es el primer estudio con este objetivo, de hecho, la técnica se conoce como "captura de carbono", aunque sí que han presentado pruebas para que la producción sea más factible.

Por ahora, los científicos están investigando qué catalizadores ayudarían a reciclar las emisiones de forma más eficiente y los expertos consideran que podrían dejar en papel mojado los proyectos de aviones eléctricos. Muchos investigadores ya están trabajando en desarrollar baterías gigantes capaces de alimentar un avión durante un vuelo largo. Las pruebas ya se están haciendo y es evidente que necesitamos combinar el desarrollo tecnológico para hacer más sostenible nuestro gasto energético y, además, cambiar algunos hábitos para no seguir con una huella ambiental tan fuerte como la que tenemos actualmente. Las tendencias de consumo global parecen arrolladoras e irreversibles y la industria y la política tienen que formar parte también de esta lucha, así que cualquier intento para demostrarles que mitigar el impacto es posible, será bienvenido.