Por qué cada vez hay más gente que se avergüenza de viajar en avión

Una nueva corriente nórdica prefiere el tren o el bus para evitar contribuir a las emisiones de CO2

Se llama "flygskam", literalmente, "vergüenza de volar". Y es lo que sienten los suecos desde que se ha empezado a hablar de lo contaminantes que son los aviones. Para evitar contribuir a la porquería que producen los vuelos, cada vez más jóvenes de ese país han decidido abandonar los aeropuertos para buscar alternativas. Parece una decisión inofensiva, pero la industria aeronáutica empieza a estar preocupada y teme que la tendencia se consolide en cada vez más lugares, según explica la BBC. En Suecia ya ha tenido su repercusión, donde en el primer trimestre de este año el tráfico aéreo ha caído un 5%.

De hecho, el New York Times acaba de sacar una guía sobre cómo viajar en autobús por Europa teniendo en cuenta la pesadilla que pueden llegar a suponer los vuelos de bajo coste, saturados e impuntuales. Y, por supuesto, planes en tren como Interail son otra opción para desplazarte por tierra a un precio asumible. De hecho, para complementar el flygskam, en Suecia ya triunfa el hashtag #tagskryt —el ‘orgullo de viajar en tren’— para fardar de vacaciones sobre raíles.

Los datos hablan por sí solos: en un avión cada pasajero supone la emisión de 285 gramos de dióxido de carbono a la atmósfera, frente a los 14 de cada viajero de un tren. Los vuelos comerciales suponen alrededor del 2,5% de las emisiones de dióxido de carbono de todo el mundo y tiende a crecer por culpa del aumento de los vuelos económicos. Aunque la decisión de adherirse al flygskam es personal, la ambientalista Susanna Elfors creó un grupo para promocionar el turismo sostenible que ya suma más de 90.000 integrantes.

Las compañías, preocupadas

Justo este mes, la industria aeronáutica ha celebrado una cumbre en Seúl que no ha quedado al margen de esta tendencia, según explica el mismo artículo de la BBC. "Si no ofrecemos una respuesta, este sentimiento crecerá y se esparcirá", señaló ante 150 ejecutivos de compañías Alexandre de Juniac, presidente de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), según la agencia Reuters.

Ahora que llega el verano, estamos ante un buen momento para reflexionar sobre nuestro estilo de las vacaciones. Hay maneras de viajar sin acabar con el planeta o los países que vamos a visitar. Los suecos tienen un buen ejemplo de ello y, aunque no debemos siempre seguir los modelos de los demás, tal vez este tipo de movimientos puede impulsarnos a buscar nuestras vacaciones sostenibles. Nos encanta viajar y ahora es más fácil que nunca, pero eso también satura las ciudades, las playas y los cielos. Seamos respetuosos y hagamos que nuestros hijos también puedan disfrutar del planeta.