Apuntar a alguien más oscuro que tú para sentirte menos discriminado se llama colorismo

Ser racializado no te exime del racismo. Existen grados de privilegio, marcados por el tono de piel

“Eres Montserrat, ¡negra como la virgen!”, le repetía su prima cuando eran pequeñas. “¿Lo mejor? ¡Que mi prima también es negra!”, recuerda Montse. La diferencia está, según cuenta, en que ella era la más oscura que sus parientes. “Aunque a ojos de los blancos ambas éramos negras, para mi familia yo era negra y ella 'mulata', porque a mí me adoptaron en África y tengo la piel más oscura que ella, adoptada de Brasil”.

Es una experiencia común entre personas racializadas: ser categorizadas según su tono de piel y discriminadas por quienes se consideran más blancos. De hecho, este fenómeno se da en todos los grupos étnicos e incluso entre los blancos: cuanto más rubios, menos discriminados. Es lo que se conoce como colorismo, un término que acuñó la escritora afroestadounidense y feminista Alice Walker y que ha sufrido durante toda su vida hasta la oscarizada Lupita Nyong'o, según ha confesado ella misma.

“Tenía una hermana menor que nació cinco años después de nacer yo. Ella tenía la piel mucho más clara, y la llamaban 'bonita', 'hermosa'. Eso me hacía sentir incómoda con mi propia piel y querer tener una piel diferente”, aseguró en unas declaraciones que recoge la BBC. Es decir, ella se sentía menos atractiva por tener una piel más oscura. Un claro síntoma del colorismo, que como Walker lo define, es “la discriminación que privilegia a las personas de piel más clara dentro de un grupo de una misma etnia”.

“Es normal que exista este racismo dentro de los propios negros”, explica Montse, “al final, las personas racializadas vivimos en la misma sociedad racista que los blancos, así que también nos empapamos e interiorizamos este racismo”. Asegura que es un tema que todavía causa fricción dentro de su familia, mayoritariamente blanca, y que por eso no quiere hacer público su apellido ni su fotografía. Pero también cuenta que su familia es cada vez más consciente de esto y han empezado a trabajarlo.

“Mis abuelos (blancos) sentían más simpatía hacia mi prima. Mis padres me lo confirmaron tras mucho insistir, porque yo lo notaba, pero mi familia siempre lo negaba y me preguntaba si es que estaba loca. Pero no, ellos le daban más regalos y le prestaban más atención por ser de piel más clara”. Recuerda, también, que a ella le decían negra, pero su prima era “color café con leche”, algo que considera tremendamente racista porque era un intento de rechazar su negritud y alabarla étnicamente usando, además, términos todavía más racistas. “Ahora, vamos juntas al psicólogo para deconstruirnos. Es muy difícil, pero lo lograremos”, dice riéndose.

La minoría modélica

Este fenómeno no solo se da entre personas de una misma etnia, sino que es algo global. Por ejemplo, los asiáticos en la historia de Estados Unidos han tenido más privilegios que las personas negras y latinas porque, a pesar de recibir discriminación xenófoba, eran considerados la “minoría modélica”.

El cantante y activista Putochinomaricón nos lo explicaba en una entrevista: "como asiático he pasado mucho por la minoría modélica, que es la estrategia de Estados Unidos de utilizar a la comunidad asiática para discriminar a otras comunidades racializadas como la latina o la negra. Es un mito que consiste en creer que, si los asiáticos nos hemos adaptado bien y tirado adelante a pesar de la ley de exclusión que hubo en Estados Unidos, ¿por qué los negros no han podido?”.

Las personas de la sinosfera (China y otros países asiáticos) suelen tener una piel más clara que, por ejemplo, los africanos. Por eso, pese a ser racializados y sufrir el racismo blanco, también pueden caer en actitudes racistas. Es la polémica que envolvió a la activista y dibujante ‘andaluchina’ Quan Zhou. Hizo un post en Instagram denunciando el racismo que reciben las personas racializadas ligando y usó la frase “me tienes negra”. Rápidamente saltaron las alarmas: era una expresión que muchas activistas consideran racista porque repercute en la estigmatización de su color de piel. Así empezó, de nuevo, este debate sobre el colorismo y cómo a más clara se tiene la piel y más eurocéntricos los rasgos, más fácil es encajar y más privilegios se tienen (entre comillas, claro, porque son personas racializadas y discriminadas igualmente).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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“Soy demasiado negra”

En definitiva, al igual que hay gradación en el color de piel, también la hay en la discriminación. Cuanto más negro, más susceptible eres a recibir todo el peso del racismo. Como explica Lupita, el colorismo afecta de muchas formas. En su caso, hubo veces en que hasta la rechazaron de algunas audiciones para interpretar un papel de mujer negra por ser “demasiado negra”. Como denuncia, es la consecuencia de que el mundo se estructure en base a los cánones de belleza eurocéntricos.

Ella vivía en Kenia, y aunque allí todos eran negros, también había colorismo fruto del colonialismo, que impuso culturalmente la superioridad étnica blanca en todos los territorios ocupados. "Queríamos ser más blancas", explica, "es lo que veíamos más atractivo, más deseable". No es nada nuevo, muchísimas activistas africanas y asiáticas llevan denunciando desde hace tiempo que el quererse acercarse al canon europeo ha hecho que se comercialicen productos para emblanquecer la piel en muchos países fuera de Europa, perpetuando así el estigma y vergüenza en las personas de pieles más oscuras.