Puf. Otro día más en el que despiertas pensando que es el definitivo, que de hoy no pasa que te plantes frente a esa persona y le digas eso tan duro que necesitas decirle. Ya no estoy enamoradx de ti. Mamá, tú tienes la culpa. Me gustaría recibir un aumento. Pero en el fondo de tu alma sabes que no es cierto: la noche volverá a caer sin que hayas encontrado el valor suficiente para soltarlo. Y no porque no creas en ello o no tengas argumentos para sostenerlo. Simplemente tienes miedo. Mucho miedo. Sabes que estas conversaciones siempre van fatal. ¿Pero tan segurx estás de que es así? Porque una nueva investigación dice que te equivocas: parece que estás aterradx innecesariamente.
Publicada en la revista especializada Journal of Experimental Psychology, y llevada a cabo por los psicólogos James Bungan y Nicholas Epley, la investigación consistió en una serie de experimentos en los que lxs participantes debían plantearle a sus parejas asuntos delicados que creían que desencadenarían graves conflictos tipo problemas de comunicación, problemas de desconexión emocional o problemas en la cama. Todxs pensaban que “no se lo tomarían bien, pero al final, de media, el resultado de la conversación fue más positivo que negativo”. Los temores eran infundados y quienes recibían las críticas o las malas noticias se mostraban mucho más constructivos de lo esperado.
Hasta tal punto que, según las declaraciones de lxs propixs participantes, “no se arrepentían de haber sacado el problema a la luz puesto que gracias a ello su relación había mejorado o se había vuelto más estrecha”. Y esto vale para todo. Las pequeñas cositas. Los grandes temas. Lo cierto es que esconder las verdades resulta contraproducente. Si son relevantes, lo suficiente para que las lleves en la cabeza durante semanas o incluso meses, saldrán tarde o temprano de una manera u otra, y cuanto más indirectamente más peligroso será para todas las partes. Pero hay una pregunta clave que continúa en el aire: ¿por qué siempre te pones en lo peor cuando se trata de estas movidas?
Todo depende de la movida en cuestión. Es evidente que si tienes que romper con alguien o decirle a tu pareja que quieres abrir la relación te vas a sentir muy vulnerable y ello va a dar rienda suelta a tu instinto de supervivencia, al que le encanta ponerse en escenarios negativos para protegerte. ¿Pero qué ocurre con esas conversaciones no tan trascendentales? Ahí “nuestra mente tienda a pensar en el resultado más fácil de imaginar, y no necesariamente en el más probable”. El más fácil de imaginar es el caos. El más probable es el entendimiento. Así que no postergues más esa charla ni pienses en tenerla vía Whatsapp. Tú puedes con esto. Todo irá bien.