Estos son los pasaportes más valiosos del mundo postcovid

En un mundo marcado por la pandemia global y el escenario geopolítico del mundo postcovid, el valor de los pasaportes ha tenido una fuerte variación

La crisis planetaria producida por la pandemia de la Covid-19 ha provocado un incremento de la incidencia de trastornos mentales como la depresión, la ansiedad y el estrés. Unas afecciones que, según descubrieron recientemente varios investigadores de la American Psychological Association, pueden ser combatidas muy eficazmente a través de una maravillosa costumbre humana: viajar. Así, nos hemos visto metidos en la gran paradoja de necesitar viajar más que nunca, pero no poder hacerlo por las restricciones. Y esto ya está empezando a cambiar. Pero, ¿para todxs los ciudadanxs del mundo por igual? La realidad es que no: en el mundo y más en el postcovid, no todos los pasaportes son igual de valiosos.

En primer lugar, porque, como asegura el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, existen hasta diez millones de apátridas en el mundo. Y en segundo lugar, porque hasta entre quienes disponen de un pasaporte nacional existen diferencias. Desde Henley&Partners conocen esta circunstancia y llevan años elaborando anualmente el Henley Passport Index, un ranking donde viene detallado el valor de cada uno de los pasaportes del planeta en función del número de países al que permite acceder. Y resulta evidente que hay diferencias brutales entre muchos de ellos.

Así, el pasaporte de Japón, que ocupa la primera posición del ranking por cuarto año consecutivo, da acceso a 193 países del mundo, mientras que el pasaporte de Afganistán, el último del listado, posibilita la entrada a tan solo 26 países. Sin ninguna duda, la libertad de movimiento no resulta igualitaria. Tras Japón y con acceso a 192 países encontramos el pasaporte de Singapur, seguido de Alemania y Corea del Sur, países cuyos pasaportes comparten la tercera posición con acceso a 191 destinos con restricciones de pasaporte. Y en la cuarta posición hay un cuádruple empate entre Finlandia, Italia, Luxemburgo y España.

Porque sí: nuestro pasaporte nacional es uno de los más poderosos del mundo y nos da la posibilidad de ir a 190 destinos diferentes de la Tierra. Una bendición que deberíamos celebrar, especialmente cuando somos conscientes de que muchas otras personas del mundo no disfrutan de un margen de movilidad tan vasto. En países como Irak, Siria, Pakistán o Yemen sus ciudadanos apenas pueden desplazarse a unos cuantos países más que los ciudadanos afganos. El mundo parece cada vez más libre, pero no para la humanidad en su conjunto. Y corregirlo debería ser una aspiración colectiva. Todos merecemos lo mismo.

Pero esto implica no únicamente trabajar en que los pasaportes de los países más desfavorecidos aumenten su valor, sino también proteger el valor de los pasaportes más poderosos. Después de todo, si comparamos los números del Henley Passaport Index a lo largo de los años vemos que algunos pasaportes pierden valor. Es el caso del pasaporte estadounidense o del pasaporte británico. Y podría ocurrirle a cualquier pasaporte si los gobernantes toman determinadas decisiones. Como pasa con tantas otras cosas, el valor de nuestro pasaporte es algo que no se valora hasta que peligra. Apreciemos la libertad que nos da.