La guía definitiva para viajar en tren por la India y no morir en el intento

La odisea empieza desde casa, intentando comprar un billete, y puede acabar en retrasos de más de 24 horas

India es un país increíblemente grande. Esto no es nada nuevo. Su superficie es 3,287 millones km², frente a los 505.990 km² de España. Si ya tardas más de dos horas de AVE en un Madrid – Barcelona, imagínate entre las ciudades Indias, separadas por más kilómetros y peores infraestructuras. Fui de vacaciones y quise hacer una ruta por todo el norte. Visitar lo típico: Delhi, Aggra (y su Taj Mahal), Jaipur, Benarés, Calcuta… Las ciudades más turísticas del norte. Pero había una cuestión: ¿cómo me muevo por ahí? Pensé en avión, pero el precio subía demasiado y, además, era demasiado contaminante. Opté por el tren. Y fue la decisión correcta.

Los paisajes que pude ver a través de sus ventanas eran tan variopintos como exóticos para los ojos de un turista español. Desde pueblos de casas rústicas hasta ciudades masivas, pasando por bosques casi selváticos, mesetas desérticas y ecosistemas supercontaminados, pude ver la belleza y el horror de India desde la comodidad de un vagón de tren, cuyas literas compartí con autóctonos dispuestos a explicarme su visión del país (porque, obviamente, acabarás hablando con tus vecinos de vagón en algún momento de ese largo viaje). 

Así que sí, fue la opción más lógica: paisajes, precios asequibles y, aunque eran muchas más horas que en avión, se vive una experiencia diferente del país. Aquí entró otro dilema. ¿Cómo se compra un billete de tren indio?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Echarás de menos RENFE

Durante el proceso de compra del ticket, a pesar de lo mucho que he llegado a insultar a RENFE, la eché de menos. Entré a la web de IRCTC (los trenes indios), que ahora han reformado, y me encontré una confusa y casi apocalíptica amalgama de bloques, textos, pestañas e instrucciones. Muchos optan por comprar tickets por aquí, de forma oficial, pero ya lo aviso: es una tarea ardua e infructuosa. Lo intenté y me entró un ataque de ansiedad comparable al del día de antes de la selectividad, cuando te lo intentas aprender todo de memoria y ves que es imposible.

Es una Odisea por muchos motivos. Primero, te piden una tarjeta india para efectuar el pago. Segundo, te piden una SIM india para crearte la cuenta. Tercero, tienes que enviar una media de 20 mails antes de que te hagan caso. Y no son los únicos problemas con los que te puedes encontrar en el proceso. Es un suicidio neuronal.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Lo más recomendable es que si tienes amigos ahí te lo compren ellos (este fue mi caso, se lo pedí en cuanto me di por vencido). O, si no, hablar con los hostales u hoteles donde te hospedes (algunos te los compran a cambio de un pequeño porcentaje) o pagarle a una agencia, la opción más sencilla. Hay algunas agencias online muy recomendables, la más intuitivita es 12go.asia, cuya web está también en español.

¿Pero los trenes indios no van siempre a petar?

Y ya está. Has contactado con tu agencia, tu amigo o tu hotel y ya tienes los billetes de tren. ¿Listo? Pues no, todavía queda otra cosa más. Escoger en qué tren vas a ir. Cuando pensamos en trenes indios nos viene la misma imagen a la cabeza: gente asomando de vagones masificados en los que no cabe una aguja. Aunque en la realidad no suele suceder, sino que es una escena más bien peliculera, sí que hay trenes que van muy, muy llenos. Nivel ir de pie y apretado durante un viaje de ocho horas. Es insufrible.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Para evitarlo debes saber muy bien qué tipo de tren coger. Cuando compres el billete te dirá que escojas entre trenes de butacas, sleeper, 3 AC y 2 AC. Seguramente por precio te sentirás atraído hacia el de butacas, pero no lo hagas. Va llenísimo, quizá te quedas sin asiento y no aguantarás las distancias de tren indias a reventar.

El sleeper tiene camas, se hace más aguantable. También es muy barato pero, de nuevo, no es recomendable. Si vas en verano, hace mucho calor y no hay aire acondicionado y los ventiladores no suelen funcionar. Al igual que el de butacas, suele llenarse, y aunque tengas una litera reservada puede ser que acabes sentado sobre ella porque sois seis para tres camas. Un follón.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Finalmente, están el 3 AC y el 2 AC. Los precios son más elevados que las otras clases, obviamente, pero no son muy caros ni restrictivos. Ambos tienen aire acondicionado y la diferencia es que el 3 AC es que son tres literas por pared, y el 2 AC son solo dos. Las opciones más cómodas para viajar.

Más allá de la clase

Esta es, a grandes rasgos, la información que deberías tener en cuenta. Eso sí, una vez allí pueden suceder mil cosas e incidencias (spoiler: te van a pasar). Por ejemplo, yo tuve que cambiar de planes porque un tren llegó ocho horas tarde. “Es algo normal. Y eso que estamos en verano y van bien los trenes, porque en invierno, con la contaminación, pueden llegar a tener retrasos de 24 horas”, me explicó mi amigo. Así que durante esas horas de espera salí a pasear por los alrededores de la estación, haciendo tiempo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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En Benarés perdí un tren. Tuve que comprar otro nuevo. Pensé que sería el fin del mundo porque era muy complicado coger trenes, pero no fue así. En las estaciones se reservan algunos billetes para turistas, urgencias y enfermedades que puedes comprar a 24 horas vista y que te pueden salvar la vida en momentos así. Lo bueno es que, sabiendo esto, puedes improvisar más.

Por último, si los trenes no son de tu agrado o pierdes uno y no hay tickets de emergencia, están los buses. Mucha gente los considera infernales, pero las vistas son excepcionales. A través de agencias como 12go.asia puedes reservar tu billete, o directamente en hoteles, agencias de viaje y estaciones de bus. Quizá te salven de algún apuro. Y, si finalmente caes en alguna situación desesperante, el mejor consejo es el mismo que deberás seguir siempre que visites el segundo país más poblado del mundo: paciencia, mucha paciencia.