La estrategia sueca para no cancelar festivales: mandarte a una isla a ver pelis

Ante el aluvión de cancelaciones y la imposibilidad de organizar eventos multitudinarios, tocaba buscar alternativas, y al 'streaming' se suma esta maniobra publicitaria

Cuando en 2020 llegó el covid la palabra que más se repitió fue: cancelado. Cada evento que nos hacía ilusión, cancelado, desde festivales de música y conciertos hasta galas de cine. Y ahora que ha pasado casi un año, todo el mundo está buscando alternativas para no seguir más tiempo parados. La gran mayoría optan por el streaming, algunos, dependiendo de las medidas vigentes, por la mascarilla, el controlo de aforo y la distancia social, otros se han puesto más imaginativos, como el Festival de cine de Göteborg. Combinado con el streaming, han decidido ofrecer un premio a un espectador: una semana viendo todas las películas, con gastos pagados, aislado en una isla remota y diminuta. Vamos, como una especie de confinamiento, pero esta vez cambiando los pocos metros cuadrados de tu piso por una isla toda entera para tu uso y disfrute.

Con esa premisa, 12.000 personas solicitaron este confinamiento cinemático, y la ganadora fue Lisa Enroth, una enfermera sueca de la localidad de Skövde, ya que “representa lo que fue 2020”: una lucha sanitaria, y creían que era un buen homenaje a todas esas personas que han estado en primera línea de pandemia. Su experiencia consistirá en ver las sesenta películas que forman parte del festival en el faro rojo de la isla de Hamneskär, al suroeste del país, conocido como Pater Noster, o también “el faro más peligroso de Suecia”, debido a las fuertes corrientes y al terreno inestable, que provocó el hundimiento de muchos barcos (que, según las leyendas, maldijeron la isla). Ahora, sin embargo, se ha reconvertido en un hotel boutique, y Enroth tendrá la suerte de disfrutar de sus instalaciones de lujo.

Lo de que es un confinamiento 2.0 es, además, literal, porque una de las condiciones de ir a la isla es que no debía llevar ni móvil, ni ordenador, ni ninguna forma de entretenimiento que no fueran las películas que tendrá a su disposición. Los organizadores del festival lo describen como una experiencia de introspección para, a través de la naturaleza marina salvaje de la isla y la magia del cine, conecte consigo misma y pueda, de forma pausada, reflexionar sobre ella, su vida y el mundo, eso que nos habría gustado hacer durante la pandemia pero que no pudimos por el estrés y la incertidumbre que se vivió durante los primeros meses.

Ahora está grabando un video diario donde cuenta cómo está siendo su experiencia y, de hecho, esta es la única forma con la que puede comunicarse con el resto del mundo y romper la impuesta soledad. De momento lo lleva bastante bien, más que nada que, en general, ella es una persona muy solitaria, así que no se le hace tan duro no tener a nadie con quien hablar. Obviamente, este fue uno de los rasgos que hicieron que fuera escogida. Los organizadores del festival esperaban encontrar a alguien que pudiera disfrutar de esta experiencia y que, a través de sus vídeos, contagie el amor hacia el cine y lo que este tipo de entretenimiento está suponiendo para ella en este encierro. “La idea es mantener el interés por el cine en estos momentos con salas cerradas y grandes compañías apostando por el streaming”, aseguran los organizadores. Una estrategia, en resumen, para recordarnos lo importante que es el cine para reconectar y reflexionar con nosotros mismos.