Escápate a estos 5 lugares del extremo norte de Noruega y pégate una bocanada de libertad

Esta vez vamos a ir un paso más allá: el norte profundo, es decir, por encima del Círculo polar ártico.

Fiordos, vikingos, precios ultracaros y tíos y tías muy, pero que muy, rubios. Seguro que te sabes de memoria todos los topicazos sobre Noruega que circulan por internet desde hace mucho tiempo. De hecho, es posible que ya hayas aprovechado para pillarte un vuelo barato de la compañía Norwegian (una maravilla con WiFi en sus aviones) y te hayas plantado un fin de semana en Oslo con ganas de ver mucho y gastar poco (misión imposible, te lo digo).

Quizás, incluso hayas sido de las personas afortunadas que han visitado el clásico mercado de pescadores de Bergen (petado de vendedores españoles currando cada verano), el fiordo de Geiranger o te hayas sacado el típico selfie en el Preikestollen (acojonante tener una caída de casi 2.000 metros a un paso). Es decir, todas las maravillas que ofrece el país nórdico por excelencia y que NO te puedes perder, pero esta vez vamos a ir un paso más allá: el norte profundo, es decir, por encima del Círculo polar ártico.

Sí, aunque tendrás que pillar otro avión y volar durante al menos hora y media al norte, a continuación te recomendamos cinco lugares en el extremo septentrional de Europa que te permitirán descubrir mucho más de los clichés que suelen verse en Instagram sobre el país. Atent@s porque más de uno no te lo van a recomendar en la Lonely Planet:

1. Stetind, la montaña nacional de Noruega

Con una altitud de 1.391 metros y situada en la región de Nordland, el sublime pico de granito del Stetind se alza sobre el fiordo Tysfjord dando lugar a una de las imágenes más épicas de Escandinavia. No en vano está considerada la montaña nacional de Noruega desde que en 2002 sus habitantes votaron por ella en un conocido programa de radio. Sin embargo, no suele incluirse en los itinerarios por el país y pocos son los extranjeros (la mayoría escaladores) que acuden hasta allí. La mejor manera de llegar hasta allí es volar a la ciudad de Narvik/Harstad y desde allí alquilar un coche para recorrer los 80 kilómetros hasta el parque del Stetind. Un recorrido poco usual por la costa norte de Noruega, pero que no olvidarás. 

2. Reine, el pueblo más fotografiado de Lofoten

Vale, este no es tan desconocido ya que sus casitas rojas con bacalao secándose al sol son un clásico de Instagram y muchos lo consideran el pueblo más bonito de las islas Lofoten y del país, pero seguro que conoces a muy poca gente (o nadie) que haya llegado hasta allí. Con poco más de 400 habitantes, el lugar es el paraíso del turismo de cruceros (todos quieren parar para fotografiarse junto a sus imponentes montañas como el Reinebringen), y desde sus muelles puede partirse en pequeños barquitos en los que ir a pescar bacalao, avistar ballenas y delfines o simplemente observar una de las costas más accidentadas del extremo norte de Europa. Para llegar puedes volar a Bodø y pillar un ferry o volar a Narvik/Harstad y coger un bus. 

3. Finnmark, la patria de los Sami

 

Currently about 10 % of the indigenous Sami people (of Norway, Sweden, Finland and Russia) are connected to reindeer herding, providing them with meat, fur and transportation as a part of their livelihoods. If you want to join us for this upcoming Autumn Auroras & Landscapes photo tour in Lofoten from October 14th-21st, we have only a few seats open: https://viewfindercenter.com/offer/autumn-auroras-landscapes-lofoten-2/ . . . . #visitnorway #inlovewithnorway #storyportrait #norwaytradition #phototour #phototours #viewfindercenter #norwaylife #welivetoexplore #photoschoolzurich #fotoschulezürich #sami #culture #samsisk #traditional #norge #norway2day #norwaytradition #samiclothing #polaranimals #samipeople #reindeersled #norway🇳🇴

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Esta región fronteriza con Suecia, Finlandia y Rusia es una enorme tundra que se extiende por el extremo norte del país y el corazón de Sápmi, la nación de los ‘sami’ o lapones —un nombre tan despectivo como puede ser utilizar ‘esquimal’ para designar a un inuit—. Considerados como uno de los últimos pueblos indígenas de Europa, su cultura, lengua y tradiciones permanecen prácticamente intactas a pesar de que han tenido que sufrir los efectos de la agresiva colonización de sus vecinos del sur, especialmente a finales del s.XVII cuando les forzaron a cristianizarse y abandonar sus creencias animistas. 

Todavía hoy es fácil observar a mujeres ir a la compra vestidas con el traje tradicional en Kautokeino y Karasjok, capital simbólica de los sami, la primera, y la ciudad en la que se ubica el Parlamento Sami ‘Samediggi’, la segunda. Sin duda alguna, visitar Finnmark durante el Sami Easter Festival, con el que cada año dan la bienvenida a la primavera, es una experiencia única que incluye carreras de renos, auroras boreales y el ‘joik’, el canto tradicional de los sami. 

4. Svalbard, icebergs y osos polares 

Apenas 3.000 personas y otros tantos miles de osos polares habitan el archipiélago de Svalbard (‘costas frías’). Situado en pleno Océano Ártico, dos tercios de su superficie están protegidos y la única manera de llegar a este rincón perdido de Europa es en barco o con un vuelo de tres horas desde Oslo. Olvídate del coche porque en sus apenas 46 kilómetros de carreteras circulan más motos de nieve o trineos tirados por perros que otra cosa. Un paraíso salvaje para descubrir el paisaje y la fauna polar gracias a las actividades organizadas que parten desde la única ciudad del lugar: Longyearbyen.

La única putada del lugar es que si pretendes alejarte de los núcleos poblados y adentrarte en los parajes salvajes tendrás que ir acompañado por un guía local y su rifle ya que como dejan muy claro en la página oficial VisitSvalbard: “Los osos polares atacan extremadamente rápido y sin aviso”. Teniendo en cuenta que pueden llegar a pesar hasta 800 kilos, es mejor tomarse las advertencias en serio.

5. Parque Nacional de Saltfjellet-Svartisen

No busques mucha información sobre el lugar en castellano porque no la hay. Este parque nacional alberga el segundo mayor glaciar interior de Noruega, el Svartisen llamado así por el oscuro casi negruzco de sus imponentes paredes de hielo antiguo, y es uno de los favoritos de los noruegos que se atreven a visitar el norte del país. El motivo de su popularidad es que a él no acuden tantos turistas, sino verdaderos interesados en acampar, pescar o simplemente caminar hasta que le revienten las piernas. En completa libertad, sin restricciones. 

Además, podrás recoger todas las bayas (moras, arándanos, frambuesas,…) y frutas silvestres que se te ocurran como las famosas ‘multebær’, una especie de moras naranjas con un sabor agrio muy característico. En cuanto a bichos salvajes te cansarás de ver desde alces a zorros árticos. Un destino nada mainstream pero espectacular si lo tuyo es perderte con tu tienda de campaña a cuestas.