5 motivos para dejar de ver a los países nórdicos como la sociedad perfecta

Te lo han vendido en las películas, en los libros, en los debates de la tele y en Instagram. Si por marketing fuera, los países nórdicos (*) deberían ser considerados desde ahora y para siempre el paraíso en la Tierra. Su naturaleza casi virgen, el bienestar de sus sociedades, la igualdad entre hombres y mujeres, la socialdemocracia o la (casi) ausencia de pobreza entre sus ciudadanos son la tarjeta de presentación de esta parte del mundo.

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Es más, para reforzar y apuntalar esa idea de superioridad moral de los vecinos nórdicos, el Informe sobre el Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo lleva años señalando a Noruega como el país más desarrollado del mundo mientras que tanto Dinamarca (5º), como Islandia (9º), Suecia (14º) o Finlandia (23º) se mantienen todos entre los 25 primeros del mundo. Cifras muy correctas que, sin embargo, son tan frías como los habitantes de los confines de Europa.

Quien realmente ha vivido allí (personalmente me tiré un año en Suecia y tres en Noruega) sabe que en toda moneda hay una cara y una cruz, y que, en Escandinavia, el reverso es bastante tenebroso. Como apuntó el autor británico Michael Booth en su libro Tierras oscuras: la triste verdad tras el mito escandinavo, en el que se dedicó a señalar toda la mierda que los escandinavos guardaban debajo de la alfombra, hay muchas cosas de las que no interesa hablar y la idea de perfección continúa demasiado asociada a los países de hombres y mujeres rubios con ojos azules. 

En la última década solo se hacían artículos positivos sobre esta especie de extraña utopía que es Escandinavia, así que fui deliberadamente provocador y enseñé también solo una parte de la verdad. Fui un poco salvaje y brutal, pero creo que alguien tenía que hacerlo”, dijo Booth a la BBC.

En fin, nosotros no vamos a ser como él y pasar del blanco al negro combatiendo clichés con más clichés, sin embargo, aquí te presentamos cinco puntos que pretenden invitarte a reflexionar sobre la necesidad que tenemos de idealizar a los demás y a comprar estereotipos como locos (y no me refiero al Ikea). Nadie es perfecto y los escandinavos se quedan cerca, pero tampoco lo son.

Ecologismo

Sí, es cierto que son los países modelo a la hora de hablar de desarrollo sostenible y que allí el que contamina paga. Pero no es oro todo lo que reluce. Noruega es uno de los principales exportadores de petróleo a nivel mundial y caza más ballenas que Japón e Islandia juntos (con una cuota fija de 999 ejemplares anuales). Por su parte, Suecia tiene casi 300.000 cazadores para una población de 9 millones de habitantes. Aunque el hecho de tener 250.000 alces pululando por sus bosques pueda hacer ver la cuestión cinegética como una necesidad, nadie puede negar que la caza mayor es uno de los deportes nacionales del paraíso ecológico.

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Otro dato que pone de manifiesto la locura de los escandinavos por la caza es que Noruega se planteó hace unos años eliminar al 70% de sus lobos —una especie en extinción con apenas 67 ejemplares en el país— ante las quejas de sus ganaderos de ovejas. Una cuestión que desató las denuncias de organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), aunque, lo realmente mosqueante es que 11.000 cazadores noruegos se apuntaron a la cacería de esos pobres lobos.

Pacifismo

Una de las ideas más extendidas es la del pacifismo en el norte de Europa. Pero nada más lejos de la realidad. Para empezar, Suecia, el país ‘neutral’ que otorga el Premio Nobel (no así el Nobel de la Paz que fue cedido al gobierno noruego), es uno de los mayores exportadores de armas del mundo. De hecho, según la ong Swedish Peace and Arbitration Society es el mayor exportador de armas per capita, tras Israel y Rusia, y su empresa Saab está considerada como uno de los gigantes del sector.

Por su parte, Noruega no se queda atrás y su antiguo primer ministro, Jens Stoltenberg, es el actual Secretario general de la OTAN en sustitución del danés, Anders Fogh Rasmussen. Además, el trauma de la invasión nazi en la Segunda Guerra Mundial y el mantener frontera con Rusia han provocado que Noruega sea el primer país de la alianza en instaurar el servicio militar obligatorio para las mujeres en 2015. Un gesto que lo equipara a Israel.

Socialdemocracia

Hace tiempo que la famosa socialdemocracia de la Suecia de la Guerra Fría brilla por su ausencia. Desde el asesinato de su presidente Olof Palme en 1986, a la matanza de Utoya a manos del ultraderechista y supremacista Anders Behring Breivik en 2011 y la crisis de los refugiados en los últimos dos años, las posiciones de extrema derecha han ido ganando peso específico en estos países.

Mientras en Finlandia (que forma parte de Escandinavia pero no es un país nórdico), el ultraconservador Partido de los Verdaderos Finlandeses ocupa la cartera de Exteriores, en Dinamarca el Partido Popular Danés (DF) es el incómodo socio nacional-conservador del gobierno liberal. Por su parte, el xenófobo Partido del Progreso (FrP) de Noruega, el mismo cuyo líder opinó que las enfermeras de Alicante deberían aprender noruego para atender a sus jubilados, continúa imponiendo su criterio a la conservadora primera ministra, Erna Solberg, apodada como la ‘Merkel noruega’.

En Suecia, el partido Demócratas de Suecia se ha alimentado del aumento de la xenofobia a raíz de la llegada al país de 160.000 refugiados en 2015 y ya está situado como la tercera fuerza del país con 46 escaños. Eso sí, el Partido Socialdemócrata se mantiene como principal fuerza con 113 escaños.

Adicciones y soledad

Lo sé, aunque no queríamos caer en este discurso, lo cierto es que algunas cifras son alarmantes. De acuerdo con los números de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los ciudadanos nórdicos son los que más antidepresivos consumen en el mundo con un 11,8% de los islandeses, el 8,4% de los suecos y el 8% de los daneses tomándolos a diario (en España la cifra es de apenas el 6,5%). Además, en Noruega es normal que la gente se atiborre de complejos vitamínicos y aceite de hígado de bacalao para, según ellos, superar la falta de irradiación solar.

Ni que decir tiene que el alcoholismo continúa siendo uno de los principales problemas de estas sociedades que, en la mayoría de los casos, regulan estrictamente la venta de alcohol a través de un monopolio estatal. Solo un dato: mientras en España solo 0,62 personas de cada 100.000 mueren a causa del alcohol, en Finlandia lo hacen 7,55.

Por otra parte, la soledad hace estragos en sociedades muy caracterizadas por el individualismo de sus ciudadanos. Según un estudio de Cruz Roja, el 40% de los suecos afirma ‘sentirse abandonado’ y uno de cada cuatro muere sin que nadie reclame su cadáver. 

Paradójicamente, y para hacer honor a la verdad, otros indicadores como el Índice de felicidad elaborado por el Programa de desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP, en sus siglas en inglés) sitúa a Noruega como el país más feliz del mundo dejando atrás por primera vez a Dinamarca, que solía liderar el ranking.

Violencia machista

Sí, se trata de las sociedades más igualitarias del mundo pero, según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, también son algunos de los países europeos en los que existe mayor violencia hacia las mujeres. En concreto, los países miembros de la Unión Europea que encabezan la lista de casos de violencia machista son Dinamarca (52%), Finlandia (47%), Suecia (46%), Francia y Reino Unido, ambos con un 44%. De hecho, España tiene menos de la mitad de casos en términos porcentuales que todos ellos, un 22%. 

Además, entre el 46% y el 52% de las mujeres escandinavas declaró haber sufrido algún tipo de abuso físico o sexual a lo largo de su vida. Aunque, eso sí, una vez más, la explicación a estas cifras podría estar en la concienciación y predisposición de las mujeres escandinavas a denunciar los abusos frente al resto de Europa.


(*) Aunque a lo largo del texto nos refiramos a estos países como 'nórdicos' o 'escandinavos', vale la pena matizar que el primero término es más genérico e incluye a muchos más países (Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia, Islas Feroe y/o Finlandia), mientras que el segundo se refiere a los que componen la Escandinavia más estricta (Suecia, Noruega y Dinamarca).