El ‘crucero del chocolate’: 8 días navegando por el Mediterráneo rodeado de chocolate

Ocho días rodeados de fuentes de chocolate, bombones, pasteles, postres, desayunos dulces... Pero claro, es un crucero: tiene un impacto medioambiental que tener en cuenta.

Imagínate fuentes de chocolate. Esculturas de chocolate. Banquetes de chocolate. Buffets libres de degustación de chocolate. Suena a algo idílico, el sueño del chocolate, algo tan placentero e inverosímil como la fábrica de chocolate de Willy Wonka. Pero es real: es el interior del Crucero del Eurochocolate, es decir, un crucero dedicado única y exclusivamente para forofos del chocolate.

El crucero es un proyecto entre la compañía italiana Costa Cruises y el festival Eurochocolate que se celebra anualmente en la ciudad de Perugia (Italia). Es la primera vez que se hace un proyecto de esta envergadura y consistirá, valga la redudancia, en adorar al chocolate: “el crucero se basa en chocolate y nada más que el chocolate, con workshops, actividades, excursiones y degustaciones relacionadas con esta delicia”, explica Lonely Planet.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El chocolate, principal reclamo del barco, será el tema presente en todos los espacios: solo al entrar te encontrarás con una estatua de chocolate y, a bordo, podrás probar las delicatesen Enric Rovira, uno de los chefs chocolateros más prestigiosos de nuestro país, entre otros maestros de estas artes dulces, además de un menú matutino de chocolates, para los que adoran desayunar. No obstante, como 8 días de solo chocolate pueden cansar, también ofrecen otro tipo de comodidades, desde piscina, actividades, excursiones (relacionadas con el chocolate, como por ejemplo al museo del chocolate de Barcelona) hasta comida mediterránea.

Su ruta se hará a través del Mediterráneo, empezando en 16 de abril de 2020 en Génova y pasando por Barcelona, Palma de Mallorca, Malta y, al final, de vuelta a Italia, en Catania. En total, 8 días de chocolate con precios que oscilan entre los 600 y más de 1.000 euros.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Eso sí, mientras das rienda suelta a tu pasión por el chocolate, tendrás que pensar si eso compensa el fuerte impacto medioambiental de los cruceros. Esto quizá suena un poco cortarollos pero esta industria, con una media de 24 millones de usuarios anuales, contamina cinco veces más que la automovilística, según un informe publicado por la Federación Europea de Transporte y Medioambiente.

En una entrevista de RTVE, Axel Friedich, químico y ecologista, explicaba que “un solo barco puede llegar a dar 60.000 partículas ultrafinas de suspensión, mientras que un área sin contaminación serían solo mil”. Pone de ejemplo el puerto de Palma, donde tienen cinco cruceros, lo cual aumenta la contaminación exponencialmente. Además, el presidente de la Federación de Vecinos de Palma advierte de la enorme cantidad de residuos (gasolina, diésel, fuel oil marino, residuos altamente tóxicos) que vierten en el mar: “los cruceros contaminan cuando vienen al puerto, cuando están parados y también cuando se van, ya que cuando los barcos atracan en el puerto los motores no descansan y continúan utilizando combustible”.

Sí, quizá serán unas vacaciones excepcionalmente deliciosas (no en vano, el festival Eurochocolate suele presentar algunos de los mejores chocolates, bombones, dulces y postres de Europa y del mundo) pero también tendrán una innegable huella ecológica. Toca decidir qué es lo más importante y si el precio a pagar por asistir (más allá de lo económico) vale la pena.