7 consejos fáciles de aplicar para viajar de forma sostenible

Es momento de recordar muy fuerte una gran verdad: disfrutar de nuevos paisajes no debe ser incompatible con el cuidado al medio ambiente

Una de las cosas que más nos gustan del verano es el esperadísimo viaje de nuestras vacaciones. Lo preparamos minuciosamente a lo largo del año y, de algún modo, se convierte en ese horizonte que nos da fuerzas para trabajar o estudiar en los días más grises de la primavera. Pero, a la hora de viajar, hay algo que debemos recordar muy fuerte: disfrutar de nuevos paisajes no debe ser incompatible con el cuidado al medio ambiente. Y es por ello que vamos a compartir siete consejos para viajar de la forma más sostenible: es lo mínimo que le debemos a nuestro planeta.

Empecemos por lo más básico. Como contó Greenpeace al medio 20 Minutos, si es posible debemos intentar optar por medios de transporte sostenibles, como el tren para hacer largas distancias o la bicicleta para las más cortas. Es el modo de dejar la mínima huella de carbono posible en nuestro recorrido. Otra forma de conseguirlo, también según la ONG ambientalista, es consumir productos de temporada y de mercados locales que no hayan tenido que recorrer miles de kilómetros o pasar por invernaderos para llegar a nuestras bocas. Vaya, que no es necesario que los alimentos crucen mares, montañas o desiertos para ser buenos.

Por su parte, el blog de Casts Hostels recuerda la importancia de dejar los lugares que pisamos tal y como los encontramos. Nada de colocar candados de enamorados en puentes, apilar piedras en forma de pirámides o tocar estatuas o movidas muy antiguas. La presencia humana ya altera de por sí los entornos naturales, por lo que debemos evitar protagonizar acciones que están en nuestras manos. Por otro lado, el mismo blog señala lo crucial que es no hacer turismo de masas, sobre todo en zonas rurales. ¿La razón? Este tipo de turismo provoca que se levanten grandes edificaciones o que se utilicen medios de transporte como cruceros en lugares que, antes de la llegada de los viajeros, conocían muy poco que era la contaminación. Y para evitarlo, también es muy importante intentar no posturear en redes señalando la ubicación del lugar, ya que de este modo se ponen de moda y se masifican más.

En esta misma línea, es clave pasar de los alojamientos poco sostenibles. Sí, esos con colosales luces o neones que derrochan muchísima electricidad, que vierten residuos en el mar o que cuentan con al menos cinco piscinas cuando, en realidad, con una suele bastar. Hay una infinidad de alojamientos, por lo que no es muy difícil dar con los que son respetuosos con el medio ambiente. Y si estos son alojamientos locales, en lugar de grandes complejos hoteleros, mejor: de este modo nos aseguraremos que nuestro dinero llega a los residentes del lugar, de acuerdo con las declaraciones de Greenpeace a 20 Minutos.

En caso de que hagamos excursiones o hagamos un picnic en la montaña, es mucho mejor, como añadió Greenpeace, despedirnos de los plásticos y envases desechables para utilizar una cantimplora o tuppers que luego podemos lavar y volver a utilizar. ¿Para qué vamos a usar envases que no tendrán si una segunda vida cuando tenemos a nuestro alcance otros que pueden vivir incontables años? Y por último, según sostienen desde el blog Casts Hostels, hay que respetar a los animales. Es decir, no contratemos las actividades turísticas que usan animales como medios de transporte o como entretenimiento. No sabemos si hay personas detrás que les maltratan o les sedan para lucrarse con ellos. Así que, dicho esto, escoge los consejos que te parezcan más pertinentes para tu viaje y date la oportunidad de viajar sin que nada ni nadie se vea súper perjudicado.