6 de los pueblos más pequeños de España para escapar de todo

Ha llegado el momento de olvidarnos, aunque sea solo por un ratito, de que el virus sigue entre nosotros

Este año tenemos más ganas que nunca de escapar de todo. Aunque no nos vale cualquier sitio. Ya hemos visto que en las provincias la pandemia está mucho más presente, que es casi inconcebible caminar por la calle sin estar pendientes de la mascarilla o cruzarnos con decenas de personas a las que esquivamos sin parar. Es normal que necesitemos algo de aire, que queramos pisar lugares que, sin dejar de lado la responsabilidad sanitaria, nos permitan olvidar durante unas pocas horas que el virus sigue aquí. Y para eso, podemos apostar por visitar los que son, según la Asociación de Pueblos Más Bonitos de Españalos municipios más pequeños de nuestro alrededor. Lugares donde respirar de verdad sin prisas ni miedo.

Peñalba de Santiago (Castilla y León)

Con solo 21 habitantes este es el pueblo más pequeño de todos. Ahí no solo podemos contemplar casitas típicas de montaña con su piedra, pizarra y madera; también una iglesia al estilo mozárabe y regalos de la naturaleza que rara vez se ven fuera de la televisión. Los bosques de robles y cascadas naturales del Valle del Silencio son los escenarios perfectos para olvidarnos de esos altos edificios que no siempre sacan nuestro mejor humor.

Ponte Maceira (Galicia)

En este caso, la población asciende hasta la cifra de 27 personas, aunque es más importante destacar su carácter insólito por ser un punto de peregrinaje, tener un puente medieval parecido a esos puentes encantados de los cuentos o molinos de agua pertenecientes a tiempos muy lejanos. Y, por esto fuera poco, encima se encuentra a solo 21 kilómetros de Santiago de Compostela. Esta podría ser una buena excusa para lanzarnos a la carretera y descubrir.

Viniegra de Arriba (La Rioja)

Como dice su nombre, este pueblo se encuentra bien arriba, rodeado de picos que rozan los 2.000 metros de altitud. Forman parte de la Sierras de la Demanda, Urbión, Cebollera y Cameros, un lugar donde perdernos en la Laguna del Glaciar e incontables montañas que lo han visto todo: desde la construcción en el siglo XIII de la Ermita de la Magdalena hasta la tranquila cotidianidad que tienen hoy sus 39 residentes. ¿Podría haber llegado el momento de visitarles?

Valverde de los Arroyos (Guadalajara)

Esta es una oportunidad para hacer escapadas desde Madrid. A diferencia de la capital, allí no vemos por las calles ni rastro de cables de telefonía, ya que están prohibidos para conservar la pureza del lugar. Aunque lo que sí podemos hacer en este municipio de 94 habitantes es conocer la mítica Iglesia de San Ildefonso, del siglo XII, y sentirnos pequeñísimos ante las Chorreras de Despeñalagua: unas cascadas de 120 metros, ojo.

Baguergue (Lleida)

Flores rojas, blancas o violetas adornando calles todo el año, un casco histórico perteneciente al Patrimonio Arquitectónico de Cataluña y la inmensidad de la Vall d’Aran contemplada a 1.419 metros de altitud. Estos son algunos de los distintivos de Beguere, un pueblo al que dan vida sus 105 vecinos y que es capaz de dejar sin palabras a sus visitantes. Los Pirineos siempre han tenido cierta magia y, ahora, tenemos más razones que nunca de pisarlos todas las veces que nos diga nuestro instinto.

Robledillo de Gata (Cáceres)

Sobran los motivos para decir que Robledillo de Gata parece sacado de un viaje al pasado: hay construcciones hechas de barro, madera y piedra; parte de los cimientos de su casco antiguo se halla en la pendiente de una montaña y cuenta con pasillos subterráneos que conectan algunas de las casas de sus 120 habitantes. ¿Preparado para un regreso al pasado?