6 museos al aire libre para disfrutar sin rallarte por el covid

Ya es hora de vivir más en el mundo exterior que en el interior y la alternativa de los museos al aire libre puede ser la opción perfecta

Está claro que nos sobran las ganas de hacer planes diferentes. Esos que nos hacen escapar de verdad de la rutina. Pero no queremos cualquier plan. El hecho de que en los últimos meses nuestras casas o las casas de otros se hayan convertido en los principales lugares de encuentro, hace que tengamos más necesidad que nunca de divertirnos, sentir o, simplemente, vivir buenas experiencias al aire libre. Es normal que queramos escapar a toda costa de los espacios interiores. ¿Y qué mejor opción que apostar por atípicos museos en medio de la naturaleza?

Ruta de las Caras (Cuenca)

Majestuosas esculturas de divinidades budistas o hinduistas, un embalse de color turquesa y un arte que resiste a los agentes atmosféricos y al paso del tiempo. No estamos hablando de la India ni de Indonesia, sino de Cuenca, de la Ruta de las Caras. Un insólito lugar donde perdernos entre el total de 18 relieves que lo conforman, los cuales llegan a medir 3,5 metros. ¿Te atreves con tal majestuosidad?

El Valle de los Sueños (Madrid)

Hay un lugar de Madrid que se parece poco al Madrid que vemos en la tele. Se trata del Valle de los Sueños, un parque escultórico que honra de sobras a su nombre con una gran variedad de obras atípicas, como una silla colosal o una mujer haciendo equilibrios sobre un hombre, como homenaje a las víctimas de la violencia machista. Y lo mejor es que esto es solo una pequeñísima parte de todas las historias que anidan en sus 113 obras.

«El Valle de los Sueños» es un parque escultórico al aire libre en Puebla de la Sierra (Sierra Norte de Madrid). https://t.co/uIiGdpAWjT">pic.twitter.com/uIiGdpAWjT

Fundación NMAC (Cádiz)

En Cádiz hay un lugar muy especial que alberga obras que hacen pensar. Desde un anfiteatro blanco que lleva a un agujero donde más de uno quisiera esconderse del mundo, hasta una pasarela de cerámica al estilo chino y árabe que habla de los obstáculos que han supuesto, erróneamente, las diferencias culturales para la humanidad. Pisar nuevos lugares es sinónimo de aprender, y la Fundación NMAC es una clara prueba de ello.

Chillida Leku (Gipuzkoa)

El escultor Eduardo Chillida dijo: “Un día soñé una utopía: un espacio donde descansaran mis esculturas y la gente caminara entre ellas como por un bosque”. Esta sensibilidad por acercar el arte a la gente se hizo realidad, y hoy tiene nombre: Chillida Leku. Una parcela de 13 hectáreas donde sentirnos diminutos ante la inmensidad de 40 esculturas, que llegan hasta las 42 toneladas. ¿Aguantarás ante obras que te obligan a mirar todo el rato hacia arriba?

Torre de Hércules (A Coruña)

La mitología griega no puede entenderse sin su relación con la naturaleza, y el parque la Torre de Hércules es un recordatorio inmutable de ello. Sus 47 hectáreas; 18 grandes culturas mitológicas, que reencarnan la fuerza de Hércules o la crueldad del monstruo Hidra de Lerna, y la presencia del Océano Atlántico como telón de fondo, hacen que este lugar merezca ser pisado incontables veces. Tú decides hasta dónde quieres llegar.

Dehesa de Garoza (Ávila)

Hay un bosque que no conoce límite de colores y se llama el bosque de Oma. Allí, el pintor Agustín Ibarrola dejó la huella de su arte pintando 115 grandes peñas graníticas. Una forma de darnos una imagen de la naturaleza poco habitual y, al mismo tiempo, recordar donde deberíamos poder encontrar arte con más frecuencia: el mundo exterior.