6 playas espectaculares para celebrar la llegada del buen tiempo

Este año lo queremos todo de la playa: el lugar perfecto para desconectar y reconectar con ese mundo exterior que tanto hemos echado de menos

Este año ha tardado mucho en llegar el buen tiempo. Demasiado. Y esto, junto con el buen rollito que nos despiertan las playas, hacen que nos muramos de ganas de fundirnos de calor con una buena horchata en mano, jugar a los castillitos de arena aunque ya no tengamos edad para eso o practicar con esas palas cuya pelota siempre acaba en toallas desconocidas. Lo queremos todo de la playa e, incluso, aceptamos lo malo: el riesgo de quemarnos, enfrentarnos a la odisea de encontrar sitio un domingo o convivir durante días con arena incrustada en nuestros pies. Este año todo vale y más teniendo en cuenta que tenemos muy cerca incontables playas capaces de dejarnos sin aliento.

Baños de la Reina (Alicante)

¿Te imaginas bañarte en los restos de una piscifactoría del siglo I? Por inverosímil que parezca, se trata de una realidad que se encuentra en Alicante y tiene nombre: los Baños de la Reina. Una playa que forma parte de un yacimiento con villas romanas, termas y una basílica paleocristiana y que nos ofrece la posibilidad de viajar al pasado sin despegarnos de lo que más nos gusta de nuestro presente casi veraniego: volver a nadar en el mar.

Sakoneta (Gipuzkoa)

La playa de Sakoneta no se parece a las playas corrientes, sino que es una auténtica playa salvaje, y eso es algo que puede apreciar cualquiera que se tope con su acantilado en regresión, que es el hogar pulpos, pepinos y estrellas de mar; sus enormes piedras y un oleaje capaz de hipnotizar a todos los amantes de la naturaleza. ¿Te animas a sentirte pequeño entre sus 40 metros de longitud y 15 de anchura?

Waikiki o Cala Fonda (Tarragona)

Tiene nombre de barrio hawaiano, pero la cala Waikiki o Cala Fonda la podemos encontrar fácilmente con un golpe de coche y un paseo a pie por un pinar de aproximadamente media hora. La verdad es que su abundante vegetación, acantilados de color amarillo que contrastan brutalmente con el azul del mar y un agua cristalina, hacen de la Waikiki lo que ya dice su nombre: un paisaje sacado de un paraíso.

Mar Menor (Murcia)

El Mar Menor no solo es una albufera que cuenta con 67 kilómetros de playas bien bonitas, también un buen lugar para los que quieran aventurarse a aprender deportes acuáticos, desde vela hasta aquellos en los que la experiencia es algo parecido a volar, como el wing foil. Si el Mar Menor combina dos de las mejores cosas de esta vida (volar y mojarse en el mar), ¿estaremos ante uno de los mejores sitios del mundo? Habrá que descubrirlo.

Amió (Cantabria)

En la playa de Amió se produce una imagen casi mágica durante la bajamar: su arena toca al islote de El Castril. En entonces cuando podemos escoger entre dos orillas donde colocar nuestra toalla, dos puntos de vista diferentes para contemplar, por un lado, la ferocidad del Mar Cantábrico y, por otro, la grandiosidad de sus acantilados típicos del norte.

Arenal de Mangueta (Cádiz)

Durante unos instantes, el arenal de Mangueta puede confundirse con un desierto, pero no. Es una privilegiada playa que ha conseguido escapar de los planes de urbanismo y conserva su virginidad. El lugar perfecto para recordar como deberían ser más a menudo nuestras costas: preciosas expresiones de la naturaleza donde visitar el mar y tratar de dejarlo como siempre ha sido. Es lo mínimo que se merece después de darnos tanto.