6 países para empezar a conocer África que te dejarán con ganas de volver

Un continente lleno de estigma: hambre, pobreza, violencia... Y sí, hay problemas estructurales, pero África tiene zonas muy estables y fascinantes y no se puede generalizar

África es el segundo continente en población y el tercero en superficie (el segundo si se divide América en Norte y Sur). Y, aun así, está profundamente infravalorado por los turistas europeos. ¿Cuántos de tus amigos han estado en Tailandia, India, Japón o Vietnam este verano? ¿Y en África? Cri, cri. Suenan grillos.

Es una pena. Es un continente versátil, lleno de posibilidades y lugares espectaculares que tiene muy mala imagen por culpa de los estigmas que lo rodean: pobreza, violencia y enfermedades. Nada más lejos de la realidad. Por supuesto que hay zonas que destacan por su dramática situación, pero no son la norma que pueda aplicarse a todos los territorios.

Ya son muchas varios los que, por suerte, han decidido desaprender toda la desinformación que tenían sobre África. Sin embargo, en un territorio tan grande no saben muy bien cómo empezar a planear un viaje. ¿Qué países son más seguros? ¿Cuáles valen más la pena? Por eso, os recomendamos seis de los países más fáciles para ir de turismo (por precios, seguridad e infraestructuras) para empezar a conocer el continente.

1. Ruanda

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Luqman Mahoro® 🇷🇼 (@luqmanmahoro) el

Han pasado 25 años desde el genocidio de Ruanda, y esa época aciaga del país ya ha quedado atrás, aunque se mantenga en su memoria. Kigali, la capital, ha sabido reinventarse y modernizarse para ofrecer una interesante vida de ocio y nocturna que se aleja del turisteo natural y de safari que la gente asocia a África (ya que en Ruanda tienen el primer parque nacional de África y es una de las típicas atracciones para blancos ricos).

Además, es un país relativamente seguro para las mujeres, ya que históricamente han jugado un papel muy relevante, están muy empoderadas y han construido muchos espacios seguros: después del genocidio, fueron las mujeres quienes se encargaron de curar las heridas de la guerra civil, y hoy en día tienen un parlamento con mayoría de diputadas, un 61%.

2 y 3. Gambia y Senegal

Estos dos países suelen visitarse juntos. No en vano, Gambia está literalmente metida dentro de Senegal, comparte el 100% de su frontera con ese país. Gambia es un país que surge alrededor del río homónimo, que marca el verde de sus paisajes. Ofrece un turismo para bañistas, con playas de arena fina y ríos con zonas verdes muy agradables para bañarse, y otras con animales salvajes (como hipopótamos) en las que no te puedes bañar por seguridad y respeto al ecosistema.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El viaje a Gambia, además, se combina muy bien con Senegal, ya que, una vez te canses de turismo de naturaleza, puedes cruzar la frontera y pasar unas vacaciones de ciudad. Dakar, la capital, es “la capital de la moda del oeste de África”, según National Geographic. Es muy viva, tiene ocio nocturno gracias a la escena de hip-hop senegalés y la Fashion Week de Dakar, un importante escaparate para ver descubrir el trabajo de los mejores diseñadores del continente. Además, ha sabido conservar muy bien sus tradiciones autóctonas y religiosas. Una ciudad que destila orgullo y cultura por todos sus poros, llena de contrastes entre modernidad y tradición.

4. Egipto

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El país del Nilo, cuna de faraones, pirámides, es mucho más que ruinas o museos. Por supuesto solo por su historia ya vale la pena ir (Luxor, Asuán o Giza son algunas de las ciudades imprescindibles que tienes que ver antes de morir), pero Cairo es la  capital islámica del Mediterráneo y una de las grandes ciudades árabes, por lo que ofrece monumentos espectaculares y una vida urbana muy frenética y divertida. Este año, además, han estrenado el nuevo museo egipcio en Giza, probablemente el mayor espacio arqueológico para conocer a fondo esta fascinante cultura.

5. Ghana

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Como la mayoría de África, fue un país colonizado por Europa. Pero Ghana, además, era uno de los grandes puestos de comercio de esclavos del Atlántico. Esto ha dejado huella en el país, no solo arquitectónicamente sino demográficamente y psicológicamente. Por eso, para recordar las aberraciones de los europeos, en Ghana muchos castillos de colonos se han reconvertido en centros de memoria sobre el esclavismo. Unos museos muy recomendables para reconocer una parte de nuestra historia que suele ser incómoda de recordar en las metrópolis.

Además de historia, el pequeño país subsahariano ofrece muchísima naturaleza poco explorada turísticamente y mercados de comida para llevar y artesanías que todavía se conservan con cierta autenticidad, sin haber caído en exceso en la gentrificación, algo casi imposible de encontrar en Asia. Probablemente son de los últimos en pleno siglo XXI.

6. Madagascar

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Hemisfèria.cat (@hemisferia.cat) el

Una isla aislada del continente gracias a lo cual tiene una naturaleza única. Su avenida de los baobabs —una carretera que se abre entre un bosque de este árbol con una ancha base y unas pequeñas ramas— es probablemente el ejemplo más característico.

Además de naturaleza imposible de encontrar fuera del país, ofrece ciudades que mezclan arquitectura colonial y la típica local. También puede apreciarse la influencia de la piratería del Océano Índico. Por ejemplo, tiene uno de los pocos cementerios de piratas del mundo, con más de mil cadáveres de estos criminales marítimos.