Si los youtubers se van a Andorra es porque hemos fracasado como sociedad

ElRubius ha sido el último en anunciar que dejará de tributar en España y se unirá a sus amigos en el país vecino

Seamos claros: si esta pandemia ha demostrado algo es que por muchos matices que se le quieran poner solo hay dos tipos de personas: los que están hundidos en la mierda (que son la mayoría) y a los que (casi) todo se la suda porque les va muy bien, demasiado bien. Es así, no le des más vueltas porque en ningún sitio pone que la vida tenga que ser justa y, oh sorpresa, no lo es. Somos un producto del caos, también llamado libre mercado, y en esta partida de póker amañada siempre habrá unos pocos que ganen porque la realidad es que la mayoría pierde y, peor aún, ni siquiera son conscientes de ello. 

El exponente más claro y actual de la segunda categoría, los que tienen una cuenta bancaria más colapsada que Madrid tras la Filomena, son los youtubers y streamers más famosetes. Y digo que son de la segunda categoría porque cuando las cosas estaban más chungas por aquí algunos de ellos han recogido sus cosas y han emigrado a Andorra. La clásica bomba de humo pero con los bolsillos llenos. “Llevo literal, diez años de mi carrera en YouTube pagando aquí. Yo sé que habrá gente que me critique, pero la gente muchas veces habla sin saber. Sé que va a pasar y no me preocupa”, ha dicho El Rubius, el último en subirse al carro y que no hace tanto ya avisaba: "Igual algún día acabo hasta la po*** y me piro".

Y no es el único al que ni le mola mucho Hacienda ni le importa demasiado lo que digan de él, ayer mismo el gamer Vegetta777 dijo "si te gusta bien... si no, tampoco te he preguntado" y el murciano TheGrefg dejó claro que no veía eso de "donar la mitad de lo que gano porque 'amo a mi país”. Y ahí está la clave, no se trata de patriotismo barato, es demostrar que algo te importa cómo le vaya a los demás cuando a ti te está yendo de puta madre. Ibai Llanos, el streamer vasco lo resumió muy clarito en Twitter: “Yo tributo aquí porque estoy bien. Yo vivo de puta madre igual aunque me quiten la mitad. Me da igual lo que me quiten, me parece normal que a la gente que gana mucha pasta le quiten mucho dinero”. Chapeau por él, todavía hay esperanza.

El tema es que podríamos entrar en una discusión eterna sobre la moralidad o no de algo que no genera consenso ni entre ellos. Pero, ¿qué pasa con el ejemplo que chavales de menos de 30 años están dando a los millones de seguidores (la mayoría niños o adolescentes) que tienen? El mensaje de algunos de ellos está cargado de egoísmo rancio y, hasta cierto punto, una inmadurez galopante por mucho que alguno ya sea papi. Transmitir que miras por ti y que te dan igual las críticas o lo que dejas atrás te irá muy bien para amasar pasta pero te deja a la altura moral de un sótano. 

Coger las maletas, pillarte a tocateja un casoplón y ahorrarte uno o dos millones de euros (porque pasas de tributar un 47% a solamente un 10%) puede sonar muy atractivo, pero lo cierto es que los 45 millones de personas de la otra categoría, los que se están comiendo una caída del PIB del 20%, el cierre de negocios, los ERTEs, las UCIs llenas, se van a quedar ahí currando y pagando lo que para ellos sí es un sablazo. Porque cuando cobras 1.500 brutos y pagas un 21% de IRPF el palo que supone, te pongas como te pongas, es peor que cobrar dos millones y que te quiten uno. Tú igual no puedes ni pagar la luz y te congelas y el otro se tendrá que comprar el Maseratti el mes que viene. Suena a demagogia (seguramente lo sea) pero sorry, this shit is real.

Como en Matrix son dos niveles de realidad y estos chavales, al igual que ocurre con futbolistas o estrellas mediáticas, viven en la que tú no estas. No todos ellos, no todos de igual manera, pero cuando ElRubius dice “la gente habla sin saber” realmente tiene razón: no tenemos ni puta idea de lo que es despertarse con la vida resuelta en un paraíso fiscal (o al menos así se consideraba a Andorra hasta 2018). No se trata de criticar si lo que han ganado ha sido por sus méritos o no, para nada. Es más pensar que si has tenido esta suerte en la vida, como este grupito que se ha exiliado fiscalmente, al menos seas capaz de pensar en los que no viven facturando millonadas mientras juegan con la Playstation 5 desde su sillita de gamer to flama. 

En definitiva, se podrán ir y en su derecho están. Eso sí, espero que algún día se den cuenta de que no aportaron todo lo que podrían haber aportado gracias a una fama que tarde o temprano pasará porque, sencillamente, dejarán de estar de moda.Y ojo, que esto no es nuevo ni son los primeros o los únicos en hacerlo. Deportistas como Fernando Alonso, Jorge Lorenzo, Arantxa Sánchez Vicario o Carlos Sainz, artistas como Montserrat Caballé y políticos como la familia Pujol, por citar algunos, también lo han hecho ya sea en Suiza o en Andorra y, en ocasiones, han sido condenados por fraude fiscal al no poder demostrar los 183 días que se te obligan a residir efectivamente en suelo andorrano. Y ojo con alguno de estos y Hacienda porque no vale con poner un vídeo enseñando la mansión, eh.

En fin, que no es un fenómeno nuevo, ni ninguna crueldad máxima y, por supuesto, no se trata de cebarse con unos chavales que quizá lo estén haciendo por consejo de sus asesores fiscales, pero lo triste es constatar que una vez más, y especialmente en medio de una pandemia en la que la mayoría lo está pasando realmente mal, hemos perdido la oportunidad de creer que podemos ser más fuertes, más solidarios y mejores. La triste realidad es que cada vez son menos los que se lo creen y ellos son el ejemplo. El “me da igual” y el “no lo veo” no son comentarios inocentes, sino lo que realmente piensan aquellos que están demasiado ocupados con su business como para pensar en los demás. Y cuando los que no quieren compartir su riqueza son el referente del éxito para millones de jóvenes, es que ya hemos fallado como sociedad.