El grooming, la estrategia que están usando youtubers para seducir a menores

Mientras dicen que los padres "no los entienden" y ellos son sus únicos amigos, les dan contenido sexual para desensibilizarlos y convertirlos en sus víctimas 

“¿Qué haces con tu novio cuando estás a solas?”, “¿dormís juntos?”, “¿eres virgen?” Cuando empieces a follar te sentirás mucho mejor contigo misma”, “¿os besáis con lengua?”. Parecen preguntas tontas que se harían adolescentes en el típico juego de las colonias. Pero no. Salen de YouTube, de vídeos reales y extrañamente comunes en la plataforma, en los que youtubers adultos preguntan estas cosas (sí, todas relacionadas con el sexo) a niñas menores, de 16 a 10 años. Y no es algo anecdótico, hay muchos youtubers que han producido este contenido, desde pequeñas cuentas hasta Shane Dawson, de 32 años, uno de los más seguidos, con 31 millones de suscripciones.

Es una de las muchas técnicas que componen el grooming, como explica la psicóloga, doctoranda y divulgadora @heleven_, su sobrenombre de twitter. “¿Qué es el grooming? Es el proceso (muchas veces vía online) mediante el cual un adulto establece contacto con un niño, niña o adolescente, ganándose poco a poco su confianza para abusar sexualmente del menor”, define. 

Para lograrlo, es un “proceso de cuatro pasos”. Primero, el adulto “selecciona a una víctima vulnerable, luego se asegura de tener acceso a dicha víctima, empieza a desarrollar un vínculo de confianza; para ello ofrece ayuda, comparte experiencias íntimas, se muestra como un mentor/modelo a seguir y trata de alejarla de su familia, y finalmente la desensibiliza ante contenido sexual”. Para sexualizar a su víctima lo hace mediante varios métodos, del estilo de las preguntas eróticas a menores mencionadas al inicio, que sirven para introducir los conceptos sexuales y los van naturalizando, como si fuese algo deseable por ellos.

El grooming tradicional, sin embargo, es hacerle eso a una víctima en concreto. Cuando se hace desde un canal de YouTube para desensibilizar ante el contenido sexual a toda una audiencia se llama grooming parasocial, como explica la divulgadora. “Una relación parasocial es la relación unilateral simbólica entre personaje-espectador: surge a partir de las emociones, pensamientos y actitudes que el espectador experimenta en relación con un actor/personaje/youtuber. Se refiere a esa sensación de amistad y familiaridad que el espectador desarrolla hacia el youtuber, que ve como digno de confianza”.

Por lo tanto, si a lo parasocial le añades el grooming, tenemos toda una audiencia que siente confianza hacia el youtuber (uno de los puntos del grooming) y se produce el mismo efecto que cuando se enfoca solo a una víctima: los niños de su audiencia introducen en su cabeza, en masa, una sexualidad manipulada y retorcida. “Han surgido varios testimonios de chicas que crecieron viendo el contenido de Shane y que cuentan cómo les hizo normalizar comportamientos sexualizados y buscar en su adolescencia validación en hombres adultos para sentirse más maduras y aceptadas”, añade la psicóloga.

En su hilo explicando estos casos detalla el de un famoso youtuber español que, según su investigación, también incurre en estas dinámicas (no queremos ni nombrarlo). Por ejemplo, cita un vídeo suyo donde habla de “padres que odiaban a sus hijos”, haciendo ver a su audiencia que “sus padres no les valoran, que les maltratan y que él sí sabe ver lo que sufren”, que él es una figura más confiable que su familia. Además, tiene vídeos hablando de fanart porno de dibujos, censurado, pero explicando explícitamente de prácticas sexuales extremas… en un vídeo para niños. Incluso llegó a decir que le habría gustado salir con la protagonista, de diez años, siendo él mayor de edad.

“Tenemos a un adulto transmitiendo a su audiencia de menores que el sexo es una necesidad y lo más importante en una relación”, que “el consumo de pornografía es deseable”, “es preferible evitar el uso de preservativo”, y que “el cuerpo femenino se valora en función de cómo a él (o a los hombres) le gusta”, denuncia. Además de eso, estos youtubers suelen complementar con vídeos donde se habla de denuncias falsas, mitos del consentimiento, normalizando las relaciones de poder y mensajes de este estilo para sacarle hierro al abuso sexual.

En resumen, “tenemos una audiencia vulnerable con un vínculo, la idea de que es un mentor que los valora, al contrario que sus familias, exposición al contenido sexual y mensajes falsos sobre el abuso sexual”. Esto se traduce en menores bebiendo de un contenido que hará que vean más aceptable el comportamiento predatorio de los adultos y les será difícil identificarlo. “Y eso está pasando delante de nuestras narices” en canales con millones de seguidores, alerta.