El youtuber que llamó ‘caranchoa’ a un mensajero se sentará en el banquillo de los acusados

La magistrada María Luisa Carrascosa le pide, nada más ni nada menos, que una fianza de 500.000 euros en el caso de ser condenado

¿Te acuerdas del youtuber que hizo un vídeo con cámara oculta para decir ‘caranchoa’ a un mensajero que acabó dándole una bofetada? Pues parece que la broma le saldrá cara. El próximo lunes, este joven alicantino, Sergio Soler — más conocido como MrGranbomba—, se sentará en el banquillo de los acusados porque el trabajador, Ricardo Osorio, le denunció por insultarle, utilizar su imagen sin su permiso y socavar su honor. El asunto no es para tomárselo a la ligera. En el auto judicial, al que ha tenido acceso el diario El País, la magistrada María Luisa Carrascosa le pide, nada más ni nada menos, que una fianza de 500.000 euros en el caso de ser condenado. Y eso no es todo. El abogado del querellante, Carlos Frígola, también exige a MrGanbomba otros 500.000 euros por el "daño moral" y los "prejuicios" que provocó al mensajero.

Haber publicado el vídeo, que se hizo rápidamente viral, en diciembre de 2016 también podrá traer consecuencias al youtuber. La acusación le pide la mitad de los beneficios que obtuvo con la venta de su canal de YouTube —que se vio obligado a cerrar— y de las intervenciones en medios de comunicación y campañas publicitarias que hizo después de que todos viéramos como llamaba al repartidor “caranchoa”. Algo que también ha hecho que Frígola exija a MrGranbomba que pague una serie de multas que ascienden a 16.200 euros por un delito continuado de injurias y un delito de calumnias.

Toda esta suma de dinero puede parecer desproporcionada por llamar ‘caranchoa’ a otra persona. Pero, según los abogados del mensajero, no lo es tanto si recordamos que después de los hechos su imagen se "utilizó y publicitó" internacionalmente sin su consentimiento en "parodias, videojuegos y productos de merchandising". Otra parte que no debemos olvidar es que, también de acuerdo con el letrado, Osorio pasó a ser, sin quererlo, un “personaje público” y ha sufrido un “grave perjuicio psicológico y moral” porque aún recuerda lo sucedido cuando la gente le pide por la calle fotografiarse con él. Algo que, incluso, ha provocado que no pueda “desempeñar su labor profesional con normalidad”.

Antes de que se supiera qué ocurriría con el youtuber, en marzo del año pasado Ricardo pagó el precio de propinarle esa bofetada. Un juez le condenó a la pena mínima por un delito leve de lesiones, una multa de solo 30 euros. ¿La razón? La sentencia justificó al trabajador porque su reacción fue un “mecanismo de defensa racional”, ya que se encontraba en una "situación de evidente estrés" y actuó con un “recelo y hostilidad” que únicamente eran fruto de temer ser víctima de un robo. Una sentencia que promete ser polémica y que podría servir de advertencia para que nadie más pretenda lucrarse a base de insultar a los demás.