Villa Winter, la misteriosa mansión de Fuerteventura que Hitler utilizó para esconderse

Atacar a los barcos aliados desde las profundidades de las rocas de Fuerteventura o someter a los generales nazis a cirugías plásticas para ayudarlos a escapar eran algunas de las funciones de la villa

Tal vez hay una sola cosa que comparten todos los lugares recónditos de España y Latinoamérica: en su fuga de la justicia alemana un supuesto Adolf Hitler pasó o vivió aquí. La leyenda contradice la versión oficial de la historia, que dice que Hitler se suicidó en su búnker de Berlin poco antes de que Alemania fuera derrotada en la Segunda Guerra Mundial. Muchos de sus oficiales sí huyeron de la justicia y lograron llegar hasta la vejez sin llamar demasiado la atención. Otros, fueron descubiertos y llevados ante los tribunales de guerra. Solo en España había más de un centenar reclamados por los aliados.

En España, el lugar más atractivo para los nazis prófugos eran las islas Canarias, un archipiélago perfecto por su lejanía y su tranquiildad. Allí está una de las mansiones que las teorías de la conspiración atribuyen a Hitler aunque, por supuesto, nadie es capaz de saber a ciencia cierta si ese hombre realmente pisó alguna vez este lugar, ni muchos otros. Es más, a día de hoy todavía se discute si la Villa Winter, una mansión misteriosa situada en Fuerteventura, perteneció alguna vez al estado nazi y les sirvió de base militar.

La geografía de Fuerteventura, una isla desierta de formaciones volcánicas, da mucho espacio a la imaginación. Las rocas, por ejemplo, llenas de cavidades y túneles habrían dado a la casa un acceso privilegiado al océano Atlántico que permitía reabastecer a los submarinos nazis y atacar a los barcos aliados (de Estados Unidos, sobre todo). O al final de la guerra, al convertirse Canarias en una parada obligatoria para los nazis que huían a Sudamérica, muchos de ellos habrían hecho una parada técnica en la mansión Winter para someterse a cirugías estéticas para cambiar de rostro y poder pasar el resto de sus vidas en el anonimato.

La historia de la casa empieza en los años 20, cuando un ingeniero alemán llegó a Las Palmas de Gran Canaria para impulsar una central eléctrica. Cuando descubrió la isla vecina, se enamoró y se construyó una mansión que al estallar la Segunda Guerra Mundial habría convertido en una base militar secreta, según explica el diario El Español. A su ubicación aislada, se suma una distribución extraña, con paredes gruesas y búnkeres, que hacen pensar a los vecinos y a los expertos que allí se cocía algo gordo. La casa es uno de los edificios que forma parte de ‘Bases secretas nazis’, una serie de DMAX que se estrena este martes y en la que aparecerán otras fortificaciones atribuidas al entorno de Hitler, también en Reino Unido y Francia.

El capítulo del documental grabado en Fuerteventura explica las incógnitas que rodean el edificio: desde por qué una empresa alemana (la Organización Todt) hubiera querido levantar ese edificio en ese preciso lugar hasta los detalles como la torre de la finca, el funcionamiento de la torre de vigilancia desde el que se mandaban señales luminosas y comunicaciones a los submarinos. La crueldad del nazismo ha despertado la curiosidad sobre cómo era posible sostener un sistema sanguinario sin contar con el apoyo de la población civil más allá de las fronteras de Alemania. Ahora, esta serie quiere demostrar por qué pasó, aunque las leyendas seguirán siendo eso, leyendas.