Así es la vida de un traficante de personas que ya es millonario

Cobra 3.000 dólares por viaje. En un país donde los ingresos por cápita son 500 dólares. "Ya responderé ante Dios", asegura en una entrevista con la BBC

Personas desesperadas huyendo de la más profunda miseria, provocada por la guerra, gobiernos autoritarios o la crisis climática. Se cuentan en miles por todo el mundo, y todos pasan por lo mismo: contactar con un traficante de personas, unos contrabandistas que se dedican, ilegalmente, a enviar en barcos a todos estos migrantes. Personas que llenan botes a cambio de dinero y que luego “cargan con muchas muertes en su conciencia”, como explica la BBC, que ha entrevistado a uno justo después de que un bote lleno de migrantes se hundiera en Turquía.

“Duele cuando sus familiares me preguntan qué pasó. Dos de los cuerpos del barco fueron recuperados, mientras que otros dos permanecen desaparecidos. Ellos eran bastante jóvenes y estaban en la búsqueda de un mejor futuro, que es el derecho que tiene cualquier persona”, explicó Elham Noor (nombre ficticio para preservar el anonimato del contrabandista). A pesar de que siente cierta pena hacia ellos, asegura que no es su culpa y que no tiene “ninguna responsabilidad”.

“Me disculpé varias veces con las familias. He estado en contacto con ellas de forma regular. Pero las familias saben que yo no quería que pasara esto. Les dije claramente desde el principio, cualquier cosa puede pasar en el camino. Pueden ser arrestados y deportados por la policía. Secuestrados por milicianos, muertos en accidentes. Las familias habían aceptado esto. Dios será quien decida si me perdona o no”, aseguró.

Cedida a la BBC por Elham Noor

Noor es un afgano que trabaja en Kabul, la capital de su país. Las precarias condiciones de vida han hecho que el movimiento de personas fuera de sus fronteras sea masivo. Según la ONU, 2,7 millones de personas viven fuera del país como refugiados, una cifra solo superada por Siria y Venezuela. Por eso no le falta trabajo, asegura el traficante de personas.

Por supuesto, para ganar dinero, también usa el marketing. Utiliza cifras de éxito en el tráfico de personas a Italia, Francia o Reino Unido. Es decir, anuncios del plan: “con un 75% posibilidades de llegar, el mejor de la ciudad”, puso por ejemplo. Y todo, porque presume de tener muy buenas conexiones con organizaciones criminales de otros países, que operan por el camino y en Europa. De hecho, estas conexiones también le permiten operar de forma abierta y libre, lo cual le da seguridad y tranquilidad, tanta, como para acceder a ser entrevistado por la BBC.

Eso sí, aunque él tiene fama de lograr que la gente salga del país, asegura que no es fácil y que “pocos lo logran en su primer intento”. Como lo describía RUIDO Photo en una exposición del Centro Cívico Pati Llimona, en Barcelona, huir de un país es como un arriesgado videojuego, en el cual solo logras completar los niveles más difíciles cuando a través de ensayo y error y de intentarlo muchas veces logras entender a la perfección todos sus peligros.

Noor tampoco tiene contacto directo con ellos. “Siempre por teléfono”, asegura. Quizá para no poner rostro a todos aquellos que mueren intentándolo, como le sucedió hace unas semanas a Shafiulla, un afgano de 16 años que estaba en el bote hundido hacia Turquía. “El padre del contrabandista visitó a los familiares, en compañía de unos ancianos, para presentar sus condolencias. Le pagó al contrabandista 1.000 dólares como cuota inicial, mientras se iba juntando con otros migrantes y se movía de un lugar a otro en carro, camiones y a veces a pie”, añade la BBC. Y sí, el dinero se lo devolvió a la familia.

Después de cada muerte, añade, se replantea su negocio. Pero gana “demasiado dinero para dejarlo”, unos 3000 dólares por migrante que llega a Italia, y su único trabajo consiste en llamar a todos los miembros de su red de traficantes. No solo es un empleo fácil: teniendo en cuenta que el ingreso por cápita del país son 500 dólares, es muy, muy lucrativo: "es un hombre rico", añade la BBC. Por eso, por muy ilegal y mortal que sea, no lo dejará. Ya rendirá cuentas a Dios, como afirma.