La teoría del ‘cisne negro’ predice cuando será el próximo cataclismo mundial

Imprevisible, con un impacto muy fuerte y explicable a posteriori: así es un ‘cisne negro’

Muchas veces creemos tenerlo todo controlado. Los analistas e inversores financieros barajan todas las variables de un país, sociales, económicas, meteorológicas, antes de decidir dónde invertir. Anticiparse es ganar. En economía y en muchas otras cosas. Pero de repente un día, ¡boom!, estalla una crisis inmobiliaria sin precedentes, un atentado se carga las Torres Gemelas o...Una pandemia mundial cambia nuestras vidas. Estos hechos de gran impacto e imprevisibles fueron llamados cisnes negros por el economista Nassim Nicholas Taleb en un libro best-seller de 2007. Veamos por qué. 

Los primeros exploradores que viajaron por Australia en el siglo XVII se pensaban que todos los cisnes eran blancos. De repente, en 1697, el capitán holandés Willem de Vlamingh avistó varios cisnes negros. Era un hecho improbable, que nadie se esperaba, y que cambiaba la percepción de las cosas. Vlamingh bautizó el río donde vio a los cisnes como Zwaanenrivier, río de los cisnes. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Así que siglos después, el economista Taleb utilizó la imagen para resumir estos fenómenos que tienen que cumplir tres requisitos para ser un cisne negro. El primero es que sea un hecho inesperado, a priori improbable, y que por tanto pilla de sorpresa a todos los mercados. El segundo es que tengan un gran impacto y condicionen o cambien la economía o la política mundial.

Y el tercero y último es lo que llaman predictibilidad retrospectiva, o sea, que una vez han pasado sí que se pueden dar razones de por qué se ha llegado hasta allí o de cómo se podría haber evitado. Por ejemplo, en un atentado organizado siempre se podrá decir que los servicios de inteligencia podrían haber detectado los contactos entre terroristas para montarlo. A la gente que hace estas explicaciones se les llama muchas veces en tono de broma ‘capitán a posteriori’, en referencia al superhéroe de South Park que cuyo superpoder era justamente ese, explicar lo que se podría haber hecho para evitar algo una vez la catástrofe ya está causando estragos. 

Los especialistas en hacer de capitán a posteriori se han multiplicado durante la pandemia de coronavirus. A la pandemia se la ha querido catalogar como el último cisne negro de nuestra época. Dos requisitos los cumple sin duda: tiene un gran impacto para la economía y, una vez conocido el origen será posible determinar cómo se podría haber evitado o limitado su impacto. Pero hay quien dice que las señales y mensajes enviados por expertos durante los años previos a la pandemia indican que ésta no era tan imprevisible. 

De hecho, Bill Gates alertaba en 2015 del riesgo de una gran epidemia y hacía un simulacro sobre sus devastadoras consecuencias, con 65 millones de muertos y 18 meses para encontrar una vacuna efectiva. Bueno, por ahora van 5 millones de muertos (aunque se multiplicarán cuando se hagan estudios exaustivos por los fallecidos que no dieron positivo) y la vacuna, al menos, ha tardado un poco menos en empezar a funcionar.

El propio Taleb, autor del libro y del concepto Cisne Negro, tampoco está de acuerdo en que la pandemia pueda ser catalogada como tal, debido justamente a que se podía prever. “El principal problema es la hiperconectividad”, decía Taleb en un artículo en The New Yorker en el que alertaba que más que un cisne negro la pandemia “es un preludio de un sistema más frágil”.