Cuando La Separación De Brad Y Angelina Te Hace Perder La Fe En La Humanidad

Vale que Papá Noel no existe. Vale que las películas de Disney son una patraña que nos ha destrozado la vida y vale también que el amor romántico de los guiones de Hollywood es una invención y las relaciones que nos enseñan, totalmente irreales. Pero lo de Brad y Angelina era de verdad. Eran la viva imagen de que en la vida se puede tener todo. Se puede ser el tío más guapo del mundo y juntarse con la tía más sexy del planeta, se puede estar petado de talento y de éxito y que el dinero te salga por las orejas. Y a pesar de todo esto, se puede también estar con los pies en la tierra, hacer labores humanitarias, adoptar a varios niños de países diferentes, además de tener los tuyos propios, respetar su orientación sexual y ser una gran familia feliz.

Eso era lo que representaba la pareja 'Brangelina' en nuestro imaginario colectivo, pura y llanamente, la pareja perfecta y que ahora, si se confirma la información de la página TMZ (que suele estar bastante bien informada con estos temas), hace que se nos caiga el alma a los pies. Especialmente porque después del shock inicial, al enterarte de que se han separado, lo primero que preguntas es: "¿por qué(eeeeeee)?". Y descubres que Angelina acusa a Brad de abusar de los porros y el alcohol y de ser agresivo, ya te acaba de destrozar el día.

Desde que entramos en la edad adulta y nos damos cuenta de los escarnios que han hecho en nosotros las ficciones mal contadas de amor romántico barato, nos matamos por sobrecompensarlas, por convencernos de que la vida real son los defectos, y los pedos en la cama, y las broncas en el súper. Pero no podemos evitar tener referentes, mirar con admiración y con respeto a esas personas que parece que cumplen todo aquello que nos han dicho que es el éxito en la vida.

Hasta que cuatro líneas en un medio de cotilleo nos tumban esa imagen idílica que teníamos y descubrimos que, no solo era mentira la ficción que interpretaban ante nuestras pantallas, sino que sus vidas reales también eran igual de falsas, o a saber... Pobres muñecas de porcelana obligadas a vivir sus miserias en una vitrina expuesta al juicio de todos y cada uno de nosotros. Ellos, desde su pedestal de privilegio, muchas veces sueltan aquello de que las verdaderas afortunadas son las personas anónimas, y no nos lo creemos. Pero solo imaginar el calvario que pueden haber vivido entre las paredes de esa familia (o no, y que todo esto sea una invención) mientras mantenían de cara a la galería esa imagen de perfección, resulta extenuante.

Que si "diferencias irreconciliables", que si "no se entendían en la educación de los niños", que si "habría comportamientos agresivos"... todo eso suena a vida real. A la que podemos tener tú o yo que no somos tan guapos, ni tan ricos, ni tenemos Óscars en las estanterías de nuestras casas. Pero teníamos la esperanza de que a ellos no les salpicaran estas miserias mundanas y de que esa burbuja de felicidad tan cinematográfica, todavía estaba viva en alguna parte. Pero no. Ahora ya hemos visto que no. Que de cuanto más alto caes, más duro es el golpe, y eso vale independientemente de que te llames Brad, Angelina o simple y llanamente Cristina, como yo.