Estos rasgos te ayudarán a detectar si tu jefe te va hacer la vida imposible desde el primer día

Por elemplo, se alimenta de tu miedo, vive para humillar a sus empleados y no solo no asume sus fracasos, sino que se adjudica los éxitos

Con un poco de suerte, no te has topado con un mal jefe y todos eran, dentro de los estándares, buena gente. Pero eso no quiere decir que no exista el típico, por decirlo suave, sociópata cuya función es crear malos rollos haciendo la vida imposible de sus trabajadores desde el día 1. Muchas veces no tenemos la oportunidad de decir: “qué asco de persona, dejo el trabajo”, pero, al menos, si sabemos detectar las señales, podemos alzar una coraza y que no nos queme demasiado si no hay oportunidad de huir del puesto. Por eso, la revista GQ ha hecho una lista de las principales red flags para pillar estas personalidades destructivas al vuelo.

1. Se alimenta de miedo

Es como un monstruo de peli: quiere tu miedo. Para él, es el fuel que alimenta su autoridad. Piensa que si le temen, le respetarán, cuando un buen jefe tendría que ser alguien confiable, una especie de tutor y director de orquestra. Para ello, te amenazará, muchas veces de formas tan sutiles que ni tan siquiera percibirás que es una amenaza (como el típico, “pues tendremos que darle a otro ese trabajo…”, "ay, ay, qué poco trabajador últimamente...", o "habrá consecuencias…", etc.).

2. Humilla

No solo le basta con tener a todos asustados. También los quiere con la moral baja. Un jefe, ante un error, intenta buscar la forma de que lo resuelvas pronto. Y luego, si eso, recordarte qué hiciste mal y por qué es importante no repetir ese fallo (aunque, sinceramente, ante un fallo la mayoría aprendemos solos). Sin embargo, estos malos jefes aprovecharán el error para hacerlo público: humillarte ante el grupo y así, gradualmente, ir minando tu confianza y moral.

3. No es consistente en sus decisiones

Con un mal jefe, “lo que era válido por la mañana puede dejar de serlo por la tarde”. No piensa de forma estratégica basándose en las necesidades de los demás, solo en arrebatos que le vienen y que todo el mundo debe seguir inmediatamente. El típico “tengo una idea”, y luego nunca llevarla a cabo. Y encima, luego, si no llega a resultados dirá que no es lo que él proponía y que lo habéis malinterpretado.

4. No te dirá “bien hecho”

Si tienes éxito, no te felicitará, simplemente se pondrá la medallita porque su equipo ha hecho eso y porque trabajan bien. Ahora, si luego la cagas, te repetirá hasta la saciedad lo mal que lo has hecho. Es decir: los aciertos, éxito conjunto. Los errores, fracasos individuales. En cualquier caso, él siempre sale favorecido.

5. Él es el único con ideas

Siempre tiene buenas ideas. Es un genio, para algo es el jefe. O eso es lo que él cree, porque, simplemente, lo único que hace es no escuchar a los demás y confiar tan poco en sus empleados que cualquier idea que no sea suya le parece basura. Incluso, si hay una idea de un subordinado que es imposible de parar, hará como con los éxitos y dirá que ha surgido gracias a él. Su objetivo siempre es parecer indispensable, el mejor de lo mejor, para que nadie le pueda robar el puesto.