Cómo saber si estás a punto de petar en tu trabajo

El síndrome del burnout puede derivar en depresión, pero hay formas de detectarlo a tiempo, por ejemplo, si te repites: "yo antes podía hacerlo"

Suena la alarma, son las siete. Te lavas, te vistes y sales de casa. Coges coche, metro, bici, lo que sea, para llegar a tu trabajo. Miras tu lista de tareas, un montón de cosas pendientes que antes te motivaban ahora se te hacen cuesta arriba. ¿Dónde está la energía con la que antes afrontabas la jornada? ¿Por qué se te hace tan difícil despertarte cada día? ¿Por qué a las 11 ya sientes que llevas trabajando una eternidad? Probablemente estás sufriendo el síndrome de burnout —también síndrome del desgaste ocupacional (DSO) o del trabajador quemado—.

Las causas son muchas, aunque las principales van desde la precariedad a la que nos vemos sometidos muchos millennials (bajo promesas de “empleo de nuestros sueños” con condiciones esclavistas) o el síndrome del impostor (que te dice que no eres tan bueno como piensan los demás), hasta un mal ambiente de trabajo, demasiada carga de faena o una falta de claridad en los objetivos que debes asumir, según un artículo de la BBC.

El burnout puede derivar en enfermedades mentales graves, llegando hasta la depresión. Por eso deberías detectarlo a tiempo antes de que suceda. El mismo artículo detalla algunos pasos para darte cuenta antes de que sea demasiado tarde. “Vigila los malos hábitos que se vuelvan endémicos, como incrementar la consumición de alcohol, necesitar más azúcar para aguantar todo el día y el cansancio que no se va ni durmiendo mucho, que te dice a las 10 que estás cansado y que te impide llevar al día ejercicio que hacías antes con ganas”, explica Siobhán Murray, una psicoterapeuta entrevistada por la BBC.

“El estrés es importante y la ansiedad nos empuja a rendir más, pero cuando estamos constantemente sintiéndolo es cuando se vuelve crónico”, añade Murray. Entonces, ¿cómo distinguimos el burnout de un mes complicado laboralmente? La psicoterapeuta pone un ejemplo: “si tienes un proyecto muy importante es normal sentirte estresado cuando lo haces, incluso dormir poco y estar cansado, pero si te sigues sintiendo mal cuando lo acabas y estresado por lo que vendrá, es porque estás a riesgo del burnout”.

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Otro síntoma que te puede ayudar a identificar que estás al borde de este síndrome es el “cinismo”, como lo define la experta. Es decir, crees que tu trabajo no vale la pena, que no tienes ganas de tener relaciones sociales y todo (y todos) te decepciona o crees que lo hará. Estás, en resumidas cuentas, mentalmente distante y emocionalmente apagado. “Ya no tienes ganas de participar en las cosas ordinarias de la vida”, añade Jacky Francis Walker, otra psicoterapeuta londinense entrevistada.

“Todos mis pacientes se sienten igual antes del burnout. Creen que su trabajo está empezando a perder calidad. Y me dicen: ‘es que yo no soy así!’, ‘normalmente puedo hacer muchas cosas y ahora nada’, ‘yo antes era capaz’. Y es lógico que tengan esta percepción porque no están en sus mejores momentos y sus capacidades normales se ven reducidas”, advierte.

De hecho, si te sientes identificado con estas actitudes y crees que podrías estar cayendo en el pozo de la quemazón laboral, el artículo concluye a animarte a reflexionar y encontrar por qué hay una incongruencia entre lo que puedes ofrecer y lo que te están pidiendo. Puede ser que encuentres que sufres del síndrome del impostor, porque eres demasiado perfeccionista o porque tus empleadores te están explotando y no das más de ti. En cualquier caso, una visita a un psicólogo o, incluso, buscar otro empleo podrían ser las claves para salir de ese infierno antes de que te consuma.