El profesor de Harvard Steven Pinker y otros expertos lo confirman: el mundo está mejorando

Las noticias dicen lo contrario pero el profesor de Harvard, Steven Pinker, y otros expertos hacen la comparativa estadística de los diferentes indicadores de bienestar para probar que la humanidad progresa siglo tras siglo

Año 2018. Pones cualquier telediario y un planeta siniestro, decadente e insalvable aparece ante tus ojos. Terrorismo. Masacres. Violencia doméstica. Racismo. Crisis económica. Tragas tantísima tragedia que solo puedes pensar una cosa: la humanidad se está yendo a la mierda. Millones de personas, alimentadas con las mismas noticias sobrecogedoras, comparten tu opinión. Está claro, dicen, no tenemos futuro. Pero eso está lejísimos de ser verdad. De hecho, jamás habíamos vivido una época tan esplendorosa. Los indicadores científicos de bienestar lo demuestran. El pesimismo vírico está completamente injustificado.

Bonitas estadísticas

Steven Pinker, profesor de psicología cognitiva de la Universidad de Harvard, analizó recientemente datos oficiales del bienestar mundial durante los últimos siglos. Así descubrió, entre otras cosas, que mientras el pasado año "tuvo 12 guerras, 60 autocracias, un 10% de extrema pobreza y más de 10.000 armas nucleares", en 1988, justo treinta años atrás, "hubo 23 guerras, 85 autocracias, un 37% de extrema pobreza y más de 60.000 armas nucleares". Un descenso que, según sus investigaciones, no queda ahí: menos asesinatos, menos emisiones de dióxido de azufre, menos muertes por terrorismo en Europa...

No es casualidad. Pinker analiza periodos todavía más lejanos para certificar que, efectivamente, el mundo progresa tremendamente. "Hace 250 años el 90% de la población mundial subsistía en la extrema pobreza. En los países más ricos del mundo un tercio de los niños no vivía para cumplir su quinto cumpleaños. Hoy ese destino afecta a menos del 6% de los niños de los países más pobres del mundo. Y antes de siglo XVII no más del 15% de los europeos podía leer o escribir. Hoy más del 90% de la población mundial menor de 25 años puede leer y escribir", cuenta el investigador en una famosa charla TED.

Pero Pinker no es el único científico empeñado en destruir el pesimismo generalizado. El economista Peter Diamandis, del MIT, elaboró una serie de gráficos comparativos que reflejan la misma realidad. Trabajamos aproximadamente la mitad de horas que siglo y media atrás, tenemos un 95% menos de probabilidades de morir mientras trabajamos y un 89% menos de probabilidades de morir en desastres naturales que hace un siglo. Max Roser, economista de la Universidad de Ofxord, creó Our World in Data para certificar también esta idea: mayor alfabetización, mayor vacunación mundial, menos muertes en conflictos bélicos...

¿Por qué tanto pesimismo?

Son solo algunos datos. Podríamos plantear otras mil comparativas sobre seguridad, libertades, desarrollo personal y muchas otras cuestiones y, en líneas generales, la realidad nos mostraría una misma verdad: el mundo, con sus puntuales y circunstanciales retrocesos aquí y allá, mejora. ¿Entonces por qué tenemos la percepción de que año tras año habitamos un planeta más oscuro? Pinker, considerado por la revista Time en 2004 como una de las 100 personas más influyentes del planeta por sus teorías científicas, esboza una solución basada al mismo tiempo en aspectos sociológicos y psicólogicos.

"Una tabulación de palabras emocionales positivas y negativas en las noticias ha demostrado que durante las décadas en que la humanidad se ha vuelto más saludable, más rica, más sabia, más segura y más feliz, el New York Times se ha vuelto cada vez más sombrío y las retransmisiones del mundo también", expone Pinker. Esto, según este experto en estudios cognitivos, provoca un fenómeno psicólogico basado en la heurística de la representatividad: cuanto más fácil resulta evocar un recuerdo, más probable vemos que ocurra de nuevo. La enorme presencia de desgracias en los medios hace que sea muy fácil de evocar.

Cuentas pendientes

A principios de siglo ningún país del mundo contemplaba oficialmente el matrimonio igualitario. Hoy son 23 y parece cuestión de tiempo que otros países vayan sumándose. También hoy la inmensa mayoría de mujeres del mundo puede votar, algo insólito hace no demasiadas décadas. El feminismo es imparable. Las luchas sociales son ejemplo paradigmático de nuestra evolución. Luchar funciona. El mundo es más tolerante y justo que hace siglos. Pero muchísimo más. Y sin embargo todavía queda bastante que mejorar. Por eso resulta tan importante, según muchos autores, que no caigamos en el pesimismo gratuito.

"La historia que nos contamos a nosotros mismos sobre nuestra historia y nuestro tiempo sí importa", dice el economista Max Roser. Porque no es lo mismo pensar que estás luchando una batalla sin sentido contra un titán que acabará sí o sí engulléndote que tener claro que luchas con el marcador a favor. El propio Bill Gates lo resumió con una frase durante la Asamblea General de las Naciones Unidas: "Incluso en el peor sitio para nacer hoy hay mayor esperanza de vida que en el mejor sitio de hace 200 años". Y más calidad. Ser conscientes del progreso nos motiva a ser todavía mejores.

Sí, tenemos a Trump y, como señala Pinker, "la democracia ha sufrido retrocesos en Venezuela, Rusia, Turquía y se ve amenazada por el aumento del populismo autoritario en Europa del Este y Estados Unidos, pero el mundo nunca ha sido más democrático de lo que lo ha sido en la última década con dos tercios de la población mundial viviendo en democracias". Y la crisis de refugiados. Y el cambio climático. Pero son, según Pinker, otros problemas que resolveremos, no "apocalipsis en espera". El progreso no está garantizado. El cosmos no lo regala. Nos lo hemos ido ganando y lo seguiremos haciendo. Que no cunda el pesimismo.