Así será la primera base lunar de la NASA

Se trata de toda una estructura que contaría con una superficie estabilizadora contra terremotos lunares

Hace unos cuantos meses os hablamos del proyecto de SpaceX, empresa espacial de Elon Musk, para iniciar la conquista de Marte. Y es una perspectiva apasionante: el principio de una nueva era para la humanidad. Pero quedaba una pregunta clave en el aire: ¿cómo es que estamos pensando en marcharnos a 54,6 millones de kilómetros de la Tierra cuando apenas hemos alcanzado la Luna, que está 140 veces más cerca, una sola vez? ¿No deberíamos plantearnos regresar al satélite y dominarlo verdaderamente antes de soñar con otros mundos lejanos? Así lo entienden las principales potencias mundiales. Y la carrera ha comenzado.

Concretamente, son las tres mayores potencias quienes aspiran a establecer la primera base permanente en la Luna: Estados Unidos, China y Rusia. Pero estas dos últimas trabajan juntas. De hecho, hace una semana presentaron su particular proyecto, la estación llamada Internacional Lunar Research Station. El término 'internacional' no parece estar así simplemente porque suene guay, sino que verdaderamente estará abierta y disponible a otros estados. ¿Incluye esto a los Estados Unidos o a los miembros de la Unión Europea? Para cuando finalice la construcción, en 2036, lo sabremos. Pero Estados Unidos no esperará.

Porque obviamente el país norteamericano tiene sus propios planes de conquista, diseñados conjuntamente por la NASA y Elon Musk, que no se pierde una cuando se trata de sacar humanos al espacio exterior. Es una carrera espacial. La primera del siglo XXI y la segunda de la historia. Y Estados Unidos pretende ganarla aún con una pequeñita ventaja: la misión Artemis presente construir su base permanente de investigación, cuyo nombre será Lunar Lantern, para el año 2035, un año antes de que concluya la construcción de esa otra base chinorusa. El motivo es bastante sencillo: mayor reputación y más marketing.

Porque la investigación espacial tiene una doble finalidad. La finalidad científica, que nos permitirá conocer el universo y desarrollar nuevas tecnologías, y la finalidad competitiva. Hasta tal punto que Estados Unidos está cuidando al detalle el diseño de su estación lunar. No se trata simplemente de que sea efectiva y útil. Es importante que sea estéticamente deslumbrante y nos impresione. Por eso le han encargado a Bjarke Ingels Group y a Space Exploration Architecture, dos empresas especializadas en diseño, el desarrollo estético de la Lunar Lantern. Y, sinceramente, tiene una pinta espectacular. Sería muy hermosa.

¿Pero cómo podrían los seres humanos construir tamaña estación espacial en unas condiciones tan duras y peligrosas como las condiciones lunares? Pues, como explican desde El Confidencial, a través de impresoras robotizadas 3D. De esta manera, Estados Unidos podría levantar diferentes hábitats repartidos por la Luna, cada uno de ellos con tres plantas y zonas de trabajo, zonas de ejercicio, zonas de ocio y zonas para dormir. Además, estas estructuras contarían con superficie estabilizadora contra terremotos lunares, piel interior y piel exterior para garantizar condiciones internas habitables y unas linternas que captan la luz solar.