Estos son los planes de un empresario para unir tu cerebro a un robot

Elon Musk, el fundador de Tesla, acaba de lanzar Neuralink, una empresa que quiere instalar inteligencia artificial en nuestras neuronas

En una serie que está dando mucho de qué hablar y cuyo título no diremos para no hacer ningún spoiler, una de las protagonistas decide incrustarse el teléfono en una mano. El siguiente paso es instalarse una cámara en el ojo y el objetivo final, depositar toda su conciencia en un disco duro y eliminar su cuerpo del planeta. Se presenta como una transhumana y, como todo en esa serie (no cliques si no sabes de qué estamos hablando), no parece tan lejos de la realidad que vivimos en julio de 2019.

El fundador de Tesla, SpaceX y muchas otras cosas Elon Musk, el empresario más misterioso de la última década, acaba de lanzar Neuralink, un proyecto para conectar la inteligencia artificial con el cerebro para que solo con pensarlas puedas hacer cosas. La idea está en una fase muy inicial y por ahora Musk está contratando cabezas brillantes para desarrollar la interface: expertos en inteligencia artificial, neurociencia, matemáticas, ingenieros de software, expertos en datos y muchos más campos, según cuenta la revista Psychology Today, que explica cómo funcionaría el invento exactamente.

Resultado de imagen de artificial intelligence gif

Durante la presentación de su proyecto esta semana, Musk comparó el N1, como se llamará la primera versión de Neuralink, con los dispositivos que ya se están utilizando para estimular el cerebro en tratamientos de Parkinson que funciona con diez electrodos. Lo que Musk está tramando es un objeto de usaría mil veces más electrodos. La operación para instalártelo, con anestesia local, supondría una apertura "minúscula" en la piel y el cráneo, para acceder al córtex del cerebro de forma remota con un robot e instalarte en las neuronas los hilos que te conectarían con el dispositivo. No deja marcas.

El N1 ya se ha probado en roedores y monos y las primeras pruebas humanas, que están previstas para 2020, se harán con cuatro sensores conectados a un aparato con Bluetooth y batería que se podrá controlar desde una aplicación de iPhone (no necesitas ni a un médico ni a ningún otro experto para configurarlo).

El sueño de Musk, como el de ese personaje idealista del que hablábamos al principio, es una "simbiosis con la inteligencia artificial", pero las consecuencias que podría tener esto para el desarrollo de la humanidad son totalmente imprevisibles. Solo con pensar que el algoritmo se te meta en el cerebro las paranoias se disparan en todas direcciones. No queremos ser catastrofistas ni alarmistas pero es verdad que esto ya parece un paso para el que deberíamos estar muy preparados.