Los pezones han dejado de ser sexualizados en las piscinas públicas de Barcelona

El Ayuntamiento ha dado la razón a una asociación que defiende el derecho de las mujeres a llevar el torso nudo en centros deportivos

La lucha por normalizar la naturalidad de los pechos femeninos es lenta pero, poco a poco, va avanzando. Uno de los últimos logros ha sido el de las activistas por la liberación de los pezones en Cataluña, que acaban de conseguir que se legalice el topless en las piscinas públicas de Barcelona. Parece absurdo que en el siglo XXI todavía estemos litigando por este tipo de cuestiones, pero no lo es porque estamos tan acostumbradxs a ver a los hombres con un tipo de bañador y a las mujeres con otro, que seguimos necesitando pelear por conseguir la igualdad.

Hasta ahora, solo dos piscinas públicas de la ciudad (las de la Barceloneta y el parque de la Ciutadella) permitían el topless femenino, pero con esta decisión, ya serán 15 los centros deportivos que revisarán su normativa para permitir a las mujeres bañarse y tomar el sol solo con la parte de abajo del bañador, según informa el diario Ara. Esto afecta tanto a las piscinas climatizadas donde lxs usuarixs entrenan y hacen ejercicio, como a las exteriores, frecuentadas en verano por lxs vecinxs de la ciudad.

Toda la prohibición se debe a que los pechos femeninos están hipersexualizados y "es como si fueran solo órganos sexuales", dijo al Ara Anna Capmany, fundadora del colectivo, que lleva años luchando contra los estereotipos machistas de quienes defienden que las mujeres deben taparse los pechos en los espacios públicos donde los hombres no lo hacen. "Porque podemos molestar a otros bañistas, provocarlos, porque no es higiénico o porque hay niños delante... incluso hay gente que te dice que toda la vida ha sido así, que es de sentido común taparse los pechos", añade la activista al diario catalán.

La asociación Mugrons Lliures ya consiguió el año pasado que el Defensor del Pueblo catalán instara a los Ayuntamientos de toda la comunidad autónoma a revisar las normativas de sus piscinas públicas y, por ahora, celebra su triunfo en la capital. Aunque en otros municipios la asociación feminista lo ve crudo, el triunfo en Barcelona, una de las ciudades más atractivas para el turismo, ya supone un referente en un mundo donde sacar los pechos en muchos países puede todavía llevarte a la cárcel.