Países En Los Que Tus Tetas Pueden Meterte En Un Lío Gordo

Una de las cosas que mas gustito pueden dar en la vida es meterse en el mar con todo al aire. Ahí, a lo bebé Nenuco, sintiendo el viento rozando tu piel y el frescor del agua invadiendo tus intimidades. El subidón se completa tumbándote en la arena y dejando que el solete te seque y te deje la piel morenita sin las incómodas marcas del bañador. Pero ojo con esto, por desgracia para el sector femenino, practicar topless (no hablemos ya del nudismo) es un delito en muchos lugares del planeta.

Hace más o menos una semana, un grupo de mujeres en la playa de Necochea (en Argentina) sufrieron la desagradable experiencia de ser expulsadas del lugar por más de 20 policías y los insultos de los cafres locales. El incidente no dejó a nadie indiferente en el país con mayor densidad de psicólogos por kilómetro cuadrado del mundo y, el pasado martes, el ‘Tetazo’ de 1.000 mujeres junto al Obelisco de Buenos Aires abrió la lucha de las féminas argentinas por lucir sus atributos en las playitas australes.

Como en Código Nuevo no queremos que os metáis en líos por ejercer vuestra libertad, os pasamos esta lista de lugares del mundo en los que todavía te la pueden liar parda por hacer topless:

Río de Janeiro, la ciudad de la doble moral

Quizás no lo sepas, pero en la ciudad del Carnaval, del desenfreno sexual y de los tangas de hilo, el tema de hacer topless continúa siendo un completo tabú. Brasil no solamente es la mayor reserva católica del mundo y un hervidero de iglesias evangélicas, sino que también es un país en el que la doble moral campa a sus anchas y en la que una ley de 1940 prohíbe completamente la exhibición de los pechos en público. Por eso, y al igual que ocurrió en Buenos Aires, cada año tiene lugar la protesta del Toplesaço en la playa de Ipanema.

Malasia, cuidado con ofender a los dioses

El caso más surrealista del que jamás oirás hablar es el de la turista británica Eleanor Hawkings. Llevada por  la euforia de haber culminado con éxito la ascensión al monte Kinabalu, la estudiante de 24 años decidió inmortalizar el momento sacándose una foto en topless junto a otros amigos. Lo que no podía imaginar es que las autoridades locales le acusarían de haber profanado un lugar sagrado con su desnudez. Según la tesis de los malayos, su comportamiento obsceno había desatado la furia de los dioses en forma de un violento terremoto que mató a 18 montañeros y desoló varias aldeas apenas seis días después. Tras declararse culpable y pagar una multa, fue deportada junto al resto del grupo.

Estados Unidos, libertad con tufillo puritano

Rachel Jessee speaks into a megaphone while riding atop a car during the GoTopless Day Parade, Sunday, Aug. 23, 2015, in New York. The parade, organized by the women's advocacy group GoTopless, was meant to promote equality for women by calling attention to women's right to go bare-chested in public. (AP Photo/Kevin Hagen)

En 'el país de las libertades' el tema de hacer topless continúa siendo bastante marronero. Más allá del lío de Janet Jackson en la final de la Superbowl, un asunto bautizado como Nipplegate y que le costó una multa de 500.000 dólares a la CBS, la verdad es que únicamente unas 15 ciudades de todo el país admiten el topless en sus espacios públicos. De hecho, los estados de Utah, Indiana y Tennessee lo prohíben tajantemente y otra docena mantienen leyes ambiguas en los que la mejor opción es no arriesgarse a ser multada o incluso detenida. El movimiento #FreeTheNipple (Libera el pezón) no ha parado de crecer allí.

China, mejor la Gran Muralla que la playa

A ver, probablemente jamás se te ocurriría irte a China para ponerte en topless, pero sabiendo el calorazo que pega en verano por allí quizás podrías sentir la tentación. Malas noticias, en el país del poscomunismo y los nuevos megarricos está tajantemente prohibido mostrar los pechos en cualquier lugar público. El único atisbo de libertad del que disfrutaban sus habitantes y los turistas que se acercaban hasta allí era el que ofrecía la playa de Da Dong Hai en la isla de Sanya. Este paraíso tropical del extremo sur del país acabó por prohibir el topless en 2014 ante las quejas de los locales.

México, ojito con hacerse la moderna

En el país de las rancheras y de El Chapo Guzmán no es que te vayan a meter en el trullo por hacer topless, sin embargo, hay que tener en cuenta que el rollo de los pechos al aire no les mola nada. Así que lo mejor es que no te vuelvas una Emily Ratajkowski de la vida y te limites a practicar el topless en las playas más turísticas en las que se tiene más permisividad con esta costumbre. La Playa del Amor, Zipolite y Yerbabuena en Oaxaca son perfectas para andar de lo más relajada. Además, los seis hoteles más famosos de la Riviera Maya (en Playa del Carmen, Tulum y Cancún) aceptan abiertamente la práctica del topless en sus playas privadas.

Cono Sur, leyes cobardes y jueces valientes

En general, un buen consejo sería no quitarse la parte de arriba del bikini en un país en el que se tome mate o se diga algo así como: “Sí, pó güeón”. En Chile, los artículos 373, 495 y 496 del Código Penal establecen fuertes sanciones para las personas que se lo quiten. Las únicas excepciones las encontrarás en la Playa Luna, Playa Escondida y Playa Blanca. En Uruguay lo mejor es irse directamente a algunas playas de Rocha o Punta del Este para evitar ser denunciado por algún purista al que le dé por aplicar el artículo 273 o un "atentado violento al pudor". En Argentina, como ya sabéis, más de lo mismo.

Por suerte para nuestras valientes de Necochea, el juez Mario Juliano decidió archivar la causa abierta en su contra. "El hecho de que una mujer descubra sus pechos no representa un acto objetivamente lesivo para terceros y, por ende, se encuentra exento de la autoridad de los magistrados", sentenció el muy majete a la vez que exigió una reforma del Código de Faltas vigente en Argentina desde 1973. Chapeau por el juez. Pero, a la espera de que la justicia universal se aplique al tema del topless, lo más sano y prudente sería informarse de las costumbres de cada país. Al menos, ahora ya sabes dónde te la pueden liar.