Petta reddast es la filosofía islandesa que podría cambiarte la vida

Vivir en Islandia debe ser una púa por mucho que digan que es uno de los países más felices del mundo, por eso la filosofía del petta reddast tiene todo el sentido del mundo y podría serte muy útil en tu vida

Desde que decidimos erguirnos sobre nuestras dos patas traseras y convertirnos en los supuestos amos y dueños de lo que alcanza nuestra vista, los seres humanos hemos tenido que enfrentarnos a la incapacidad para aceptar las tragedias. Estamos tan acostumbrados a controlarlo todo que no soportamos lo indómito. Quizá por eso tantas civilizaciones han promulgado diferentes filosofías de saludable resignación. Como la filosofía de los estoicos griegos o la filosofía del budismo zen. Pero, conforme más avanzamos, más olvidadas quedan formas de vivir como estas. Salvo para los islandeses. Ellos tienen su petta reddast.

Una expresión que, según explican en Iceland Magazine, puede traducirse como "todo saldrá bien". Y quizás pienses que todas las culturas contemporáneas, incluida la cultura española, tienen expresiones similares. La diferencia radica en la frecuencia y en la credibilidad con la que los islandeses la pronuncian. De hecho, dice esta revista islandesa, "petta reddast se emplea con tantísima frecuencia que se la ha descrito como el lema del país". Para ellxs no es una manera de responder amablemente ante una desgracia ajena. Para ellxs es una "mentalidad que a veces puede parecer un poco despreocupada". Pero muy sana.

Y posee mucho sentido que, mientras en muchos otros territorios del mundo afrontamos las desgracias con una resignación ciertamente triste, en Islandia lo hagan con este optimismo aparentemente ingenuo. Como cuentan en la BBC, la historia de este país nórdico ha estado marcada por inviernos largos, clima frío y duro como pocos, pobreza extrema, esclavitud y erupciones volcánicas. En la actualidad, Islandia se encuentra en el puesto número dos de países más felices del mundo, pero en tiempos pasados debió haber mucha fe en que el futuro traería cosas buenas necesariamente para no salir corriendo de la isla.

De hecho, es muy probable que la enorme confianza depositada por los islandeses en el petta reddast tenga mucho que ver con la evolución histórica del país. Si de aquel territorio casi ártico surgió una civilización de tanta prosperidad como la actual, ¿cómo no van a sentir que no entrar en la carrera que quieren estudiar ese mismo año o tener una discusión con la pareja son cosas solucionables? Hoy día continúan expuestos a una gran variedad de desastres naturales, especialmente volcanes. Y han decidido que, pase lo que pase, todo irá mejor mañana. Y con bastante probabilidad así será. Especialmente con esa actitud.

Así lo explica una islandesa llamada Auður Ösp en la BBC: "Cuando empieza a nevar de repente en verano tienes que dejarlo todo y salir a rescatar a tus animales. O cuando hay una erupción volcánica que interrumpe vuelos en todo el mundo y deja a mucha gente varada, tienes que pensar rápido y ver lo que haces. No podríamos vivir en este entorno sin cierto nivel de convicción de que las cosas se solucionarán de alguna forma, por más difícil que parezca en ese momento. No es que seamos impulsivos o ingenuos. Es solo que creemos en nuestras habilidades para solucionar las cosas". Y mucho mejor nos iría al resto si comenzáramos a hacerlo también.