Las peores experiencias en la cárcel contadas por expresidiarios

Es un contexto donde todo lo que realizas está medido y controlado y donde es muy común perder la identidad o pasar por experiencias traumáticas

La cárcel. Ese lugar donde estás encerrado y donde siempre —con tu consentimiento o sin él— todo lo que haces está regulado y controlado. Comes a una hora concreta, sales al patio a una hora concreta, se apagan las luces a una hora concreta, nada de lo que haces es decisión tuya. Las visitas, el ocio, el descanso, las posesiones de cada unx de lxs reclusxs… Todo está controlado por alguien que no eres tú. Es un lugar donde, verdaderamente, se pierde al completo la libertad. La realidad allí dentro es muy cruda, de hecho algunos ex prisioneros han compartido a través de Reddit cuáles han sido sus peores experiencias y qué cosas terribles han visto entre rejas.

Guardias

Desde mi punto de vista, o al menos como lo viví yo en la cárcel en la que estuve, fueron los guardias. El trato que nos hacían a nosotras incluía dejar de darle cierta medicación a algunas mujeres para ver “qué pasaba” (sobre todo a aquellas que tenían problemas psíquicos) y, también, prohibirnos y extraernos los productos sanitarios para la higiene íntima. Esto quiere decir que teníamos que sangrar libremente pero si manchábamos el uniforme nos daban una paliza.

Botella con heces

Esto es bastante usual en muchas cárceles. Algunos reclusos se hacían sus propias ‘armas’: cagaban en las botellas vacías de plástico de champú o gel de baño, la mezclaban con agua y la utilizaban para amenazar. A muchos los obligaban a tragársela, se la lanzaban encima de la cara o sobre las camas. Por eso hay que tener mucho cuidado con quien te metes o si te descuidas. Pasas miedo constante. Ahora se han dejado de distribuir champú o gel en botellas.

Caníbal

Lo peor que viví en la cárcel fue por una situación personal. A veces es casualidad y otras no. En aquel momento estaba embarazada y, no solo recibía amenazas con que me patearían el vientre hasta matar al bebé sino que, además, compartía celda con una mujer que había matado a su bebé. Lo había hervido vivo y luego se lo había comido.

Negligencias médicas

Ha habido múltiples muertes en las instalaciones debido a negligencia médica por parte del personal. Lo vi con mis propios ojos: un recluso estaba rodando por el suelo gritando de dolor y el personal solamente se reía de él. Unas dos horas después murió en el mismo lugar donde estaba. No era la primera vez que sucedía algo así. Cada día rezaba para no enfermar. Más adelante uno de los reclusos necesitaba que le amputaran una pierna y le amputaron la incorrecta. Tuvo que esperar hasta que le amputaran la que estaba mal. Se quedó sin piernas por esta negligencia.

Comida en mal estado

Estuve en prisión durante dos años, entre mis 18 y 20. Me tocó trabajar en la cocina y había carne que estaba etiquetada como “no apta para consumo humano”. Empecé a ver todas las cosas podridas que comíamos. Había pan con moho que se servía, cucarachas en la sopa o los caldos que caían del techo e iban directamente a las ollas, la carne se dejaba fuera de la nevera, la leche estaba podrida (tenía grumos y olía de forma ácida). Se lo comenté al resto de presos y, entre todos, escribimos una solicitud de inspección al departamento de salud local.

Alcohol tóxico

Mi peor experiencia allí fue cómo el resto de presos hacían alcohol. El gobierno no permite este tipo de productos, así que lo que hacen es derretir el plástico, quemar viejos trapos y sábanas y agregarle agua. Sabe a mierda pero resulta que, realmente, los emborracha. Como mucho podías beber dos vasos porque te da un dolor de estómago brutal. Muchos murieron después de ingerirlo.

Sin opciones

Estuve en prisión por un tema de drogas, así que debía estar en una zona de delitos menores. Allí no había lugar así que me colocaron donde había asesinos, asesinos en serie y personas con delitos muy graves que incluían la muerte. Vi cosas terribles: prisioneros matando a otros a sangre fría y sin ninguna complicación. Palizas que dejaron a otros inmóviles, parapléjicos. También escuchaba amenazas que incluían matanza a familiares que estaban fuera. Tuve que estar muy concentrado para pasar desapercibido.