Esta pareja podría ser condenada a pena de muerte por crear su propio país

Forman parte del movimiento seasteading, que quiere vivir sin estar sujeto a las leyes de ningún país en aguas internacionales

Chad Elwartowski y Supranee Thepdet, una pareja estadounidense-tailandesa, han construido una casa a 20 kilómetros de la costa de la Phuket, una isla de Tailandia, siguiendo la filosofía seasteading, “que promueve la construcción de viviendas en aguas internacionales para que no estén sujetas a las leyes de ningún país”, como informa la BBC. El hogar designado para esta tarea es un habitáculo de metal de 20 metros cuadrados, que se aguanta en una plataforma en medio del agua.

Aunque sobre papel parece una iniciativa inofensiva, a las autoridades tailandesas no les ha gustado. La marina del país los ha acusado de amenazar la seguridad nacional al construir en aguas tailandesas sin los permisos correspondientes. Sin embargo, la pareja lo niega y alega que viven fuera de su jurisdicción. Según declaraciones a la agencia AFP, las autoridades se reunirán para decidir “qué medidas tomar”. No descartan la vía penal, y si son declarados culpables podrían ser condenados a cadena perpetua o pena de muerte.

Ahora mismo, la pareja está “escondida en un lugar seguro”, a la espera que Tailandia decida, según declararon ellos mismos, que se declaran inocentes. Su argumento legal es que no construyeron ni diseñaron la estructura, sino que fue Ocean Builders, “una comunidad de empresarios que trabajan para financiar este tipo de hogares”, y ellos “solo la habitaron”, informa la BBC. No fueron detenidos porque cuando fue descubierta la estructura ninguno de los dos se encontraba en la casa, pero sí que encontraron objetos personales y sus declaraciones en Internet contando su aventura en el hogar marino.

Microestados sin ley

Según Elwartowski, el fin de los empresarios de Ocean Builders es crear espacios donde “las personas amantes de la libertad puedan reunirse y ser libres”. Por supuesto, esta no es la primera casa que se ha construido sobre el mar fuera de la ley nacional. La más icónica es, probablemente, Sealand, una micronación a menos de 10 km de Suffolk (Inglaterra) que cuenta con su propia bandera y moneda y que fue construida sobre las ruinas de una fortaleza marina que el Reino Unido utilizó durante la Segunda Guerra Mundial.

Wikimedia Commons

Aunque parece una excentricidad, la idea de vivir en un país propio tiene varios antecedentes. También hay micronaciones similares que no son plataformas marinas. Por ejemplo, Akhzivland (Israel), la Provincia de Hutt River en Australia, que se independizó en 1970 por problemas con los impuestos agrarios, o Transnistria, entre Moldavia y Ucrania, que es un estado de facto, con ejército, policía e instituciones. Aunque algunas lleven décadas operando al margen de los países donde se encuentran, ninguna de estas micronaciones tiene reconocimiento internacional y, aunque proclamen libertad e independencia, lo que sí tienen asegurado son los litigios legales.