La mujer que perdió (y recuperó) su cara por luchar contra la mafia

Piera Aiello estuvo enfrentada a la siciliana banda de la Cosa Nostra y ahora es una diputada ejemplar en Italia

Hace 29 años, Piera Aiello atendía en su pizzería en un pueblo de Sicilia cuando dos hombres vestidos de camuflaje irrumpieron en la cocina. Todo pasó muy rápido pero la conclusión no la olvidará nunca: miedo, olor a pólvora y su esposo, muerto. Que asesinen a alguien que amas frente a ti es como "cuando bajas de un tiovivo que se mueve para arriba y para abajo", le cuenta a la BBC, "sientes alivio porque has sobrevivido, pero al mismo tiempo sientes un vacío".

Esta escena podría haber convertido a Piera en una viuda más, en una mujer volcada en el pasado, asustada por la realidad de su entorno, podría haberse ido a otro país para evitar acabar como su marido. Pero no. Decidió enfrentarse a la Cosa Nostra, el grupo mafioso que opera injustamente en Sicilia y que por personajes como Piera poco a poco ha perdido poder. Como dice la BBC, Piera ha tenido cuatro vidas y todavía le queda mucho que contar.

La primera es durante la juventud, cuando Nicola, el hijo del capo Vito Atria (Don Vito Corleone en la ficción que seguramente conoces) se enamora de ella. Empiezan a salir, se casan, tienen problemas, él es celoso y posesivo, ella no lo aguanta. Pero tampoco tiene escapatoria: "Don Vito vino a mi casa y me dijo: 'A mí no me importa si lo haces sufrir durante un mes, dos meses, un año, 10 años… pero al final, tú serás mi nuera'", le dijo su suegro. Entonces se mataba por menos que eso, así que tuvo que tragar saliva y navegar el temporal.

Hay boda y poco después Don Vito aparece muerto, entonces Nicola tiene que vengar la muerte del padre. Eso significa tener cuentas pendientes. En esa época, entre 1983 y 1997 en Sicilia hubo 1.464 asesinatos de la mafia, según datos oficiales citados por la BBC. Pero que su marido tuviera todas las papeletas para acabar con una bala entre las cejas, sino que le pegaba palizas por todo. Cuando le dijo que quería presentarse a las oposiciones de policía, cuando le tiraba la droga que guardaba en casa oe cuando prefiere tener una hija que un hijo.

Se hizo amiga de la juez que llevó el homicidio de su esposo, una joven de Bolonia que la apoyó para que no se convirtiera en una viuda más. Acabó conectada con el fiscal Paolo Borsellino y el juez Giovanni Falcone, dos titanes de la justicia que acabaron asesinados por su brillante lucha contra la mafia siciliana. Le ofrecieron colaborar con la justicia: contar cosas a cambio de que detuvieran a los asesinos de su esposo. Pidió tres días para despedirse de sus padres, cerrar su cuenta en el banco y preparar sus cosas para escapar con su hija. Si das tu testimonio contra la mafia, no puedes volver a Sicilia.

Gracias a ella y a Rita, otra testigo, solo en 1993 la policía logró detener a 14 mafiosos. Pero eso la condenó a vivir en el completo anonimato y escondida, como si estuviera en un convento, recuerda. Llevó esa vida durante casi una década... hasta su hija desconocía la verdadera identidad de su madre. Pero un resurgió de sus propias cenizas para convertirse en una activista antimafia. Ahora, Piera se ha convertido en una diputada nacional. Se trata de la primera testigo antimafia en ocupar un puesto en el Congreso, tras haber recuperado su identidad y perdido el miedo. Una historia de perseverancia y coraje, de capacidad de adaptación que nos enseña que cuando parece que todo está perdido todavía puedes recuperar las riendas de tu vida.