Tienes Una Idea Muy (Pero Que Muy) Equivocada De La Mafia

En 1996 el cuerpo de Giuseppe di Matteo dejó de existir, se descompuso totalmente en el bidón de ácido sulfúrico en el que acabó su corta vida. Tenía 12 años. ¿Su error? Su padre, un mafioso reconvertido, un pentito, había empezado a colaborar con la justicia italiana. Un error imperdonable por el que pagó con la vida de su hijo. Era la época más dura de la Cosa Nostra, la mafia siciliana, que cuatro años antes había acabado con la vida del juez Giovanni Falcone, un magistrado que dio absolutamente todo por luchar contra los criminales. Fue una ejecución ejemplar, diseñada para que todo el mundo fuera consciente de su poder: mil kilos de explosivos estallaron a su paso en la carretera que une el aeropuerto con Palermo.

La mafia siciliana, calabresa o napolitana son organizaciones criminales que se enriquecen a base del tráfico de drogas y que no tienen ningún reparo en asesinar si es necesario. No perdonan la traición ni el abandono y se encargan de hacerlo saber. En muchos casos prevalece esa imagen cinematográfica, casi romántica, que dibujó Francis Ford Coppola en su trilogía de El Padrino. Se concibe la mafia como ese mundo de glamour, de claveles en la solapa, de gangsters con gabardina y modales refinados, cuando en realidad es pura suciedad. La mafia es Giovanni Brusca, el asesino del niño Giuseppe y del juez Falcone, al que apodaban El Cerdo.

El reguero de sangre es interminable. Según las estadísticas de la policía italiana, solo la Camorra (mafia napolitana) ha cometido una media de un asesinato cada dos días y medio desde 1979. Cocò solo tenía tres años cuando se convirtió en víctima de uno de esos asesinatos que perpetran cada semana. Su cuerpo calcinado fue hallado hace dos años en el interior de un coche, en el que también se encontraban los cadáveres de su abuelo y de la novia de este. El pequeño pagó el ajuste de cuentas que su familia debía a la N'Drangueta, la mafia calabresa.

¿Por qué no existe entonces la percepción real de lo que representa? Tal vez por las películas, por toda la narrativa y misterio que ha surgido alrededor de este mundo con sus propios códigos de honor. Porque cuando se escucha su nombre lo primero que viene a la cabeza son los primeros acordes de la banda sonora de El Padrino o porque ha quedado en nuestra retina la fotografía del típico matón elegante con un traje de rayas y sombrero de ala a los años 50. ¡Si incluso existe el disfraz de mafioso para los carnavales! Deberíamos darnos cuenta de que en realidad son unos traficantes que utilizan a los chavales con pocos recursos de las barriadas para que vendan su droga.

Hace unos años, pregunté a algunos amigos italianos sobre la mafia. En la conversación, comenté que había una cadena de restaurantes que tenía ese nombre y todos alucinaron. Yo no entendía el por qué, hasta que me hicieron ver una comparación: "Es como si en Italia hubiera una franquicia que se llamara ETA". En ese momento entendí hasta qué punto se había banalizado lo que significa la mafia. Para los italianos es un verdadero lastre que sea una de las primeras asociaciones que realizan los extranjeros con su país junto con la pasta y la pizza. No es ninguna broma.