Maltratador, racista y pederasta: el motivo por el que Gandhi nunca ganó el Nobel

No ganó el Nobel de la Paz, pero probablemente si te lo preguntaran dirías que sí, y aun así el líder indio tiene un lado oscuro que cuesta creer

Seguramente, en el colegio alguna vez viste la peli de Gandhi, que suele ser muy impactante porque muestra que la revolución no siempre tiene que hacerse por las armas. Mahatma Gandhi fue un líder espiritual único en un tiempo de guerras de independencia, de ejércitos potentes y de espionaje entre potencias. Solo cinco años después de la Segunda Guerra Mundial, Gandhi fue uno de los impulsores de la independencia de India, que abandonó el régimen colonial británico en 1947.

Gandhi es el fundador del movimiento de la no violencia y un símbolo de la revolución pacifista. Es uno de los impulsores, por ejemplo, de las huelgas de hambre y de la idea de la paz mundial a través de la unión de todas las naciones. En fin, todo esto lo llevó a estar nominado cinco veces por el Nobel de la paz, que nunca ganó. ¿Por qué? "Indudablemente era una persona buena, noble y ascética, pero presenta violentos cambios en sus políticas que difícilmente pueden ser explicadas a sus seguidores. Es un luchador por la libertad y a la vez un dictador, un idealista y un nacionalista, un Cristo que se convierte a menudo en un vulgar político", dijo en su momento Jacob Worm-Müller, responsable del comité de premio.

Esta declaración resume lo que Malcolm Otero y Santi Giménez describen su revelador libro Ilustres execrables, una colección de perfiles que muestra la cara B de los personajes más idolatrados de la Historia (entre los que se encuentra, por ejemplo Dalí), como un personaje racista, maltratador y pederasta. Vamos por partes.

Gandhi decía que de su estancia en Sudáfrica había sacado su concepto de libertad y justicia social, pero ojo a lo que anotó en su diario el joven abogado (indio, sí, pero de buena familia y licenciado en Londres): "los europeos intentan degradar a los indios al nivel de los negros, que solo se ocupan de cazar y su única ambición es tener animales para comprar una mujer y después morir de la indolencia". Esta es una, pero el libro cita más joyitas de este tipo que delatan su supremacismo. De hecho, los negros no eran los únicos a los que despreciaba, también los judíos se merecían su odio.

Y aquí viene uno de los temas más peliagudos: Gandhi quiso librar a los indios de una sanguinaria guerra de independencia fue porque conocía muy bien la crudeza de la Segunda Guerra Mundial, de hecho, la conocía tan bien porque, entre otras cosas, era coleguita del mismísimo Adolf Hitler. Se han conservado varias cartas en las que se llamaban exactamente así: "amigo sincero". Después saber esto, cualquier comentario que hiciera sobre los judíos (también se conservan auténticas perlas) suena a canción de cuna.

Y, para acabar de rematar, el tipo era una pareja horrible y un padre peor que basaba sus relaciones familiares en la violencia y la tiranía. Es más, el hecho de que le gustaba dormir rodeado de adolescentes "para entrar en calor" era tan conocido que hasta se llegó a organizar una especie de crowdfunding entre sus seguidores para comprarle una manta... a ver si se daba por aludido.

Le pusieron el nombre de Mahatma (alma grande) y él replicó que le quedaba grande, aunque sí que lo utilizaba para firmar sus discursos. La letra pequeña de la Historia (el libro está escrito en base a cartas, biografías y otras fuentes de primera mano) demuestra que solo era un ejemplo de puertas para afuera. Gandhi tal vez salvó muchas vidas y le ahorró a su país un derramamiento de sangre, pero de puertas para adentro, su forma de maltratar a su familia lo deja como un ser deplorable.