La mayor parte de los laboratorios con virus letales no son 100% seguros

Tan solo el 25% de los 59 laboratorios de bioseguridad 4 (BSL 4) están reconocidos con las máximas puntuaciones del Indice de Seguridad Sanitaria Global. 

Se desconoce si el origen de la pandemia que lo cambió todo en marzo de 2020 fue un error humano o no. Pero lo que sí se sabe es que ha matado a más de 3,8 millones de personas en el mundo y que las sospechas que hay detrás del famoso Instituto de Virología de Wuhan, no solo han llevado al presidente Joe Biden a dar 90 días a sus servicios de inteligencia para determinar si el Covid surgió del contacto con un animal infectado o de un accidente de laboratorio, también ha puesto sobre la mesa una realidad que, en general, no tenemos muy presente: existen un total de 59 laboratorios de este estilo, de nivel de bioseguridad 4 (BSL 4), y solo cerca de un 25% recibieron puntuaciones altas de bioseguridad y bioprotección, según el Índice de Seguridad Sanitaria Global.

Sí, es un dato inquietante si tenemos en cuenta la que ha liado el Covid. Pero antes de anticiparnos y señalar a todos los laboratorios como el eje del mal mundial, vale la pena conocerlos un poco. Como señala BBC Mundo, Los BSL 4 están pensados para investigar patógenos transmisibles y muy letales y, por tanto, capaces de desencadenar enfermedades para las cuales no hay ni tratamiento ni vacuna. Su objetivo es conocer a los patógenos para encontrar posibles curas y, en la medida de lo posible, hacer del mundo un lugar más saludable. Y su ubicación es dispersa: están repartidos en 23 países, 25 se encuentran en Europa, América del Norte y Asia cuentan con 14 y 13, respectivamente, África con 3 y Australia también con 3 (Fuerte que un país tenga el mismo número que todo un continente).

Hasta aquí la información no es alarmista. Todo normal. Pero hay veces que la calma se esfuma rápido y, lamentablemente, esta es una de ellas. Como hemos dicho al principio de este artículo, solo el 25% de los laboratorios BSL 4 merecen la confianza del Índice de Seguridad Sanitaria Global, y lo peor es que los datos no terminan aquí. Solo el 40% de países con estas instalaciones (Australia, Canadá, Francia, Alemania, Japón, Singapur, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos) son miembros del Grupo de Expertos Internacionales de Bioseguridad y Reguladores de Bioprotección, donde las autoridades reguladoras de cada estado comparten las mejores prácticas de este mundo de patógenos peligrosos donde, al final, un pequeño fallo puede desencadenar una catástrofe total.

El tema es que ninguno de ellos se ha suscrito al sistema ISO 53001, cuya meta es poner sobre la mesa procesos de gestión capaces de reducir ciertos riesgos (aprender a hacer las cosas mejor, vaya). Y solo 6 países con estas instalaciones (Australia, Canadá, EEUU Alemania, Suiza y Reino Unido) tienen políticas nacionales o algún mecanismo de control para supervisar las investigaciones de doble uso, cuyos resultados pueden ser una amenaza para el mundo si no son bien utilizados.

A un nivel exagerado, podría ser algo como que de golpe un hallazgo nos diera a todxs escamas y branquias y no tuviéramos más opción que convertir el mar en nuestra nueva casa. Pero bueno, dejemos la fantasía aparte y recordemos que, sea el Covid fruto de un error de laboratorio o no (cuya respuesta EEUU pretende tenerla en ahora en un máximo de 60 días), lo que está claro es que todo laboratorio que vaya de investigar patógenos o virus, debe ser siempre 100% seguro. Ahí se puede mejorar el mundo, pero también hacerlo terrible, y el panorama podría ser peor al de cualquier ficción.