Jedet: “No he nacido con un cuerpo equivocado. He nacido en el cuerpo de una mujer trans”

El nuevo libro de esta artista multidisciplinar es un diario: notas en el móvil, mensajes, conversaciones, letras de canciones o pensamientos reunidos en una obra que va desde el desamor hasta el poder de perder el miedo

“Quiero que conozcas algunas de mis cicatrices y mis delirios, quiero confesarte cosas que no he compartido antes con nadie y que después de leerme me ames, me comprendas, quieras abrazarme o me odies, me juzgues y desees escupirme. Lo que te dé la gana, lo que te nazca”. Así empieza el último libro de Jedet, Efecto mariposa, editado y publicado por la editorial Plan B. A través de sus palabras, recopiladas entre 2017 y 2020, podemos entrar en algunos de sus pensamientos más profundos, navegar entre sus miedos, conocer sus desamores, ver de cerca sus recuerdos o sus deseos en forma de poemas o canciones. Cuando hablo con ella a través de una videollamada, me cuenta que lo más doloroso de construir este libro fue rememorar muchas de estas cosas. La gran mayoría guardadas en el bloc de notas de su móvil.

Realmente para conocer a esta artista multidisciplinar nacida en Polícar en el año 1992, no solo hay que leer este libro. Es cierto que si quieres saber de dónde viene esa seguridad y esa fuerza que ella siempre desprende, puedes encontrar las respuestas dentro de él porque hay un viaje a su mundo interior, a sus adicciones, a su proceso de transición o a sus mayores inspiraciones. Una de ellas es Cristina Ortiz, mejor conocida como La Veneno. La historia de ella se ha convertido en una serie dirigida y creada por los Javis, por cierto, la primera serie en la que Jedet es protagonista. Precisamente, este año, junto a sus compañeras de reparto y de equipo (Isabel Torres, Daniela Santiago, Lola Rodríguez y Paca La Piraña, además de los Javis), hará el pregón del Orgullo de Madrid, aprovechando que el 2020 estaba dedicado a la sororidad entre las mujeres LTB. 

Bucles tóxicos 

“Mi vida consiste en una serie de bucles que se van repitiendo constantemente. Uno de ellos es el de la autodestrucción tras una época de sanación, y otro es el de encargarme de apretar las tuercas de las buenas personas que se me acercan con un interés romántico para ver hasta qué punto pueden soportar mi inestabilidad emocional y así testar si valen realmente la pena y si serían incondicionales ante mi locura o no”, explica Jedet al principio del libro. 

Pero este no es el único bucle que la atrapa, porque cuando decide conocer a alguien y no ponerlx a prueba se da cuenta de una serie de cosas que para muchxs serían dolorosas:

  1. La están usando como saco de boxeo para desahogarse sin preocuparse por cómo está ella.
  2. Es la ‘otra’ y no lo sabía porque esa persona la ha engañado a ella y a su pareja también.
  3. Acaba de salir de una relación y ve en ella ese clavo que saca a otro clavo.
  4. Cumple todos los requisitos de alien para ser su fantasía sexual o fetiche, ya que le parece súper exótico que una mujer tenga polla.
  5. O entra en juego el terrible “nunca he estado con alguien como tú pero quiero probar a ver si me gustas”.

Esta primera parte es una sacudida en toda regla. Mientras lees puedes encontrar partes con las que sentirte identificadx pero hay sentimientos o emociones que quizás has tenido la suerte de no vivir. Quizás has tenido la suerte de no encontrarte rodeadx de cobardes o de personas que están ahí para usarte para superar un dolor o para experimentar contigo y con tu cuerpo. Quizás tienes la suerte de que nadie va a pegarte una paliza por negarte a tener un contacto físico. Esto a ella sí le ha pasado, como a muchas mujeres.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Cristina y una tabla de planchar

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“El libro para mí significa una etapa que he vivido que ya no forma parte de mí y poder publicarlo significa cerrar esa parte, ponerle punto y final”, cuenta Jedet al otro lado de la pantalla, mientras está en su casa de Granada, un sitio donde a ella le gustaría vivir de forma permanente. Lo que pasa con este libro es que no estaba pensado que existiera, porque para ella esta obra es su diario y, como para todas las personas, cuando escribes un diario ni vuelves a releerlo ni crees que alguien pueda acceder a él. Pero cuando a ella le llegó la oportunidad dijo: "Venga Jedet, usa esta oportunidad para cerrar otra etapa en la que ha habido mucha oscuridad y que ha sido muy dura. Leer esos textos fue difícil porque pensaba que mal lo hemos pasado”.

Fuerza y transición

Para querer a alguien no hace falta solo el amor, es indispensable admirar algo de esa persona porque eso que admiras será algo que también está aportándote. Esto no lo creo solo yo, también Jedet explica en su libro que es muy importante esta admiración: “si todo se basa en la pasión, no hay futuro. La pasión se acaba y debe haber algo más que sostenga lo que tenéis”. Después de leer estas páginas todxs comenzamos a preguntarnos ¿qué admiro de esa persona que me gusta? Pero ¿qué admiramos nosotrxs de nosotrxs mismxs? 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

¿Que cómo estoy llevando el confinamiento?

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“En mi caso”, cuenta Jedet, “creo que soy generosa, creo que soy trabajadora, soy leal y soy fiel y tengo unos buenos valores. Creo que también me gusta que siempre que me propongo algo lo consigo y sobre todo lo que más me gusta de mi misma es que soy muy afortunada de tener a las amigas que tengo y a la familia que tengo cerca de mí”. Todo eso que la rodea también la hace, como ella dice, una persona muy privilegiada. Su viaje personal se explica muy bien en una frase de su libro: “no he nacido con un cuerpo equivocado, como dicen. Yo he nacido en el cuerpo de una mujer trans”.

“Al cuerpo hay que darle la mera importancia de que sea algo que tú decoras y acomodas para sentirte bien. El cuerpo es una casa que te dan y tú tienes que hacer que eso pase de casa a ser un hogar en el que te sientas bien para vivir y estés cómodamente. Lo realmente importante es el alma, para mí la paz no me la dan las cosas materiales que tengo o mi aspecto físico, me la da el estar en paz cada día conmigo misma, el aprender cosas nuevas, vivir experiencias maravillosas... Nada de eso tiene que ver con el cuerpo. Soy muy privilegiada porque esta no es la realidad de la comunidad trans: tengo amigas que están prostituyéndose para pagarse un pecho. Es injusto que yo me queje de que hay momentos difíciles”, recalca durante la entrevista.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Feliz orgullo 🌈

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Para empezar a ser feliz ella necesitaba definirse como mujer trans. “He pasado años experimentando con mi género y lo he disfrutado, sigo pensando y defendiendo que el género binario no existe, que la ropa no tiene género, que el maquillaje tampoco y que cada persona debe construirse a sí misma según sus necesidades. Para mí esto es un viaje espiritual, es lo más importante que he hecho en mi vida. No es solo cambiar mi cuerpo. Por eso es tan importante educar a la gente que tenemos a nuestro alrededor diciéndoles lo que nos molesta, cómo deben dirigirse a nosotrxs, señalando comentarios tránsfobos o preguntas que no deberían hacerse y poniendo los límites cuando creamos que no deben opinar sobre algo”. Y son estas y no otras las palabras que todxs debemos recordar constantemente.

Educación para sobrevivir

"Educación", asegura Jedet. Una palabra con la que coinciden todxs lxs activistas y en la que se basa, también, el orgullo de este año, para apoyar a aquellas mujeres trans que están sufriendo el auge de la transfobia (que, según un informe, cada año está batiendo récords). "Lo que debemos hacer es actuar con educación, pero también con contundencia legal. Tenemos que aprobar a nivel estatal la ley trans", recuerda Carla Antonelli, política, activista y la primera diputada trans de España. "De hecho, es un compromiso electoral del PSOE y de Unidas Podemos, y está en los acuerdos de Gobierno". Con el auge del movimiento TERF (es decir, el feminismo que excluye a las mujeres trans y que niega su identidad), que también ha llegado al PSOE, demostrando contradicciones internas entre sectores feministas y LGTBI, la identidad de las mujeres como Jedet está cada vez más cuestionada, y hay miedo entre los sectores trans que se hagan pasos hacia atrás, sobre todo en materia legal.

Aunque en los últimos años se ha logrado la despatologización (es decir, hasta hace pocos años, como recuerda Antonelli, "las personas trans estaban categorizadas como si sufrieran una enfermedad mental"), todavía queda mucho. La condición trans sigue pasando por lo médico y gracias a la ley trans, las personas ganarían derecho a la autodeterminación de su cuerpo, sin tener que pasar por el médico para conseguir solucionar trámites simples. A pesar de la oposición del sector TERF del PSOE, el Ministerio de Igualdad, encabezado por Irene Montero (Unidas Podemos) se comprometió esta semana a avanzar en la aprobación de aspectos de la ley. 

Ahora, Jedet es un icono más en esta lucha. Joven, activista, y que ha afrontado su propia transición con naturalidad, tratándola como un proceso más de la evolución natural por la que todos pasamos con los años. Ha dado pocas declaraciones públicas sobre esto, de hecho, ni tan siquiera hizo una declaración oficial de su transición, simplemente empezó a hablar de ella misma en femenino. "No he tenido que explicar nada a mis fans, y se agradece", explicó el año pasado cuando anunció su libro. Todas las respuestas, para los curiosos, están en su libro. Pero en él se toparán con mucho más, con una persona muy profunda que no tiene miedo a hablar de todo. Porque, al fin y al cabo, las mujeres trans son mujeres. Y como mujeres, son poliédricas: sufren por amor, por la amistad, por las desilusiones y por los sueños. Y Jedet no es una excepción.

CN