La Iglesia prohíbe los "padrinos" para limitar el poder de la mafia en Sicilia

La diócesis de Catania (Sicilia) ha prohibido el nombramiento de padrinos en bautizos y confirmaciones durante tres años para acabar con el poder de la mafia

Tras casi 2.000 años de historia, la diócesis católica romana de Catania, Sicilia, ha decidido prohibir la figura del padrino en los bautizos y confirmaciones durante tres años. Como mostraba la mítica saga de Francis Ford Coppola protagonizada por Robert de Niro, Marlon Brando y Al Pacino e inspirada en la novela de Mario Puzo, el “padrino” había sido utilizado desde hace siglos como una manera de arreglar alianzas entre familias y clanes mafiosos.

Aunque en origen la tradición servía para garantizar la integración de los conversos en la fe cristiana, desde hace siglos lograr la bendición de un padrino para uno de los hijos suponía en la práctica entrar en una de las familias y con ello adquirir un compromiso vitalicio con la mafia. Protección, favores, asesinatos, ajustes de cuentas, donaciones, etc. cualquiera de estas podía formar parte del acuerdo tácito entre las partes sin que la cuestión religiosa tenga nada que ver.

De hecho, los fiscales italianos eran capaces de trazar los mapas de las grandes familias de cada región analizando los padrinos y ahijados de los capos de la mafia. Como explica un reportaje del The New York Times no es la primera vez que la iglesia italiana intenta desvincularse de esta práctica tradicional: hace tiempo que diócesis del centro y norte del país han ensayado la propuesta. En 2014 el arzobispo de Calabria, sede de la mafia Ndrangheta solicitó la suspensión de los padrinos durante una década al Papa Francisco.

Tres años más tarde, en 2017, un obispo de Palermo exigió que se dejara de emplear el término padrino como sinónimo de jefe local de la mafia ya que, a su entender, contribuiría a la identificación que gran parte de la población hace entre la Iglesia y la mafia en el sur del país. De hecho, el vicario general de Catania tiene al menos 15 ahijados y el ex presidente de la región de Sicilia, Salvatore Cuffaro “Totó”, acumula unos 20 y pasó 7 años en prisión por sus vínculos con la mafia. 

Pero este aparente fervor de los mafiosos por la Iglesia no es más que postureo aprovechado y prohibirlo sería un golpe a sus estructuras clientelares, aunque desde Catania insisten que lo que se busca es depurar la fe de sus creyentes. “El catolicismo de los mafiosos es solo oportunismo. Los símbolos y las prácticas de la religión católica, desde el bautismo hasta el funeral, son muy importantes para los mafiosos porque son una forma de obtener consenso social y legitimación en el territorio”, explicaba a NYT el profesor de Derecho Penal, Vincenzo Musacchio. 

Ahora solo queda por ver si la prohibición temporal de los padrinos tendrá el efecto deseado o, por el contrario, servirá para que las mafias encuentren nuevos métodos para ganarse la fidelidad de las familias bajo su protección.