El lujo de vivir en un piso jaula de 11 metros por 1.900 euros al mes

Hong Kong es una de las ciudades más densamente pobladas del mundo y de las más caras para vivir

A estas alturas de la vida, a ningún joven le sorprenderá pagar un riñón y parte del otro por una mísera habitación en un piso compartido con otros precarios. Sí, esos que están tan jodidos de pasta como tú y a los que apenas podrás saludar cuando corran de la nevera a su cuarto a mitad de la noche. Porque a la lotería de compartir piso con personas que no sean sociópatas en potencia se le une la casi completa imposibilidad de acceder a un piso para ti solit@. 

En ciudades como Madrid o Barcelona encontrar algo por menos de 800 euros al mes se ha convertido en una utopía y, si realmente tienes suerte, será un piso amueblado como una película de Almodóvar, con una cocina con más mugre que un programa de Chicote y con un cuarto de baño rollo sala de torturas de la Inquisición. Dicho esto, el nivel de precariedad habitacional al que nos enfrentamos los jóvenes en España palidece frente a las cajas de zapatos con puertas de Hong Kong.

Una cama, un armario y para de contar porque 11,9 metros cuadrados no dan para mucho más. Pero agárrate que viene el infartito: vivir en un minipiso de la excolonia británica cuesta 250.000 euros o, si no te apetece comprarte el ‘chollazo’, el alquiler te saldrá por 1.900 euretes al mes. Básicamente, se trata de uno de los casos de gentrificación más extremos del mundo y, como apuntan desde el diario South China Morning Post, tiene su máxima expresión en la llamada torre AVA 282.

En este gigantesco bloque de 22 alturas situado en pleno barrio de Kowloon, uno de los más densamente poblados del planeta, podrías alojarte en uno de los 160 apartamentos de entre 11,9 y 23,1 metros cuadrados. Auténticos pisos jaula de lujo. Pero antes de que la claustrofobia acabe con tus nervios, los majetes de Magic Sight Holdings, la promotora que ha llevado a cabo esta maravilla de la precariedad, afirman orgullosos que los pisos más pequeños contarán con un minibalcón en el que tendrás que elegir entre colocar una maceta o una silla.

“Pondrán a prueba el límite de lo que el mercado considera habitable”, se recordaba en las páginas del diario hongkonés transmitiendo el malestar que ha generado en la sociedad de la megalópolis más cara del mundo que la promotora haya decidido cruzar la frontera entre lo funcional y lo denigrante. Un ejemplo surreal que recuerda al proyecto de los pisos colmena que se presentó hace unos meses en Barcelona y que, por suerte, fue bloqueado por el ayuntamiento de Ada Colau.

De hecho, en Hong Kong los jóvenes hacen fila para conseguir pisos de protección oficial.

Sin embargo, la auténtica realidad de Hong Kong resulta mucho más catastrófica que unos cuantos apartamentos a los que solo podrán acceder los más adinerados. En la ciudad de 7,5 millones de habitantes al menos 200.000 personas —y unos 40.000 niños— viven en los llamados pisos ataúd, zulos de entre 1,5 y 9 metros cuadrados y que fueron retratados en la serie fotográfica de Benny Lam, Trapped (Atrapados). 

Ojalá esas imágenes de horror pronto sean cosa del pasado, aunque viendo las ideas de estos promotores el futuro no pinta demasiado espacioso para los jóvenes.