¿Y tú qué harías con 500 euros gratis al mes?

Los experimentos de renta mínima de inserción avanzan en varios países pero las conclusiones son tan dispares que solo hay una conclusión: depende

Hace unos meses, Finlandia llegó a la conclusión de que la renta mínima de inserción era un fracaso, que aniquilaba la creatividad de la gente y que los estancaba en un sueldo mínimo muy bajo que les impedía progresar. Es decir, aunque los participantes afirmaron tener menos estrés con un poco de dinero extra, el gobierno considera que su experimento no proliferó y optaron por otras medidas para impulsar la ocupación. El debate existe también en España, un país con una tasa de paro considerablemente elevada si se compara con otros países europeos. En Canadá, en los años setenta, un experimento similar acabó en una caída de visitas médicas.

Ahora, en el país que más defiende una versión liberal de la economía liberal (cuanto menos intervención del Estado, mejor), también ha empezado un programa que da a los beneficiarios 500 dólares al mes. La idea es hacer seguimiento y ver en qué se los gastan. El proyecto, en Stockton, California, va por el octavo mes (de 18). Y los resultados empiezan a ser palpables: la pasta se destina a necesidades básicas. Comida, ropa y facturas. En siguiente lugar, reparaciones de coche y gasolina (un básico, teniendo en cuenta que en California el transporte público es escaso). Los 125 voluntarios tienen trabajo (a media jornada o jornada completa) e ingresan menos que la media de la ciudad (46.000 dólares anuales). En Estados Unidos, la pobreza se asocia con alcoholismo y drogadicción, pero este experimento, aunque todavía poco representativo, apunta hacia otro lado. Buenas noticias.

Lo más interesante es ver las reacciones de la gente y escuchar sus anécdotas porque uno de los objetivos de Michael Tubbs, el alcalde de 29 años que impulsó el experimento, era ver si la gente estudiaría más, dedicaría más tiempo a actividades de ocio o a tareas humanitarias. Los participantes dijeron que si tuvieran garantizado el ingreso durante más tiempo, se plantearían volver a estudiar para mejorar sus opciones de obtener un trabajo mejor en el futuro. Pero al ser un piloto de 18 meses, no se lo pudieron siquiera plantear.

Otra de las particularidades de este experimento es que no se financia con fondos públicos —en 2012, la ciudad estaba quebrada y el paro se "disparó" hasta el 7,5%—. El proyecto está financiado por Mark Zuckerberg (de Facebook) y por Elon Musk (Tesla), así que el círculo se cierra: son ricos financiando (y recopilando datos) sobre los pobres. ¿Sorpresa? La verdad es que para nosotros, no.