‘Generación muda’ o por qué ya nadie quiere que le llamen por teléfono

Cada vez cuesta más que te respondan las llamadas y la excusa de que no ha sonado no es siempre cierta: millennials y jóvenes de la generación Z explican por qué son la generación muda

Todxs tenemos aquel amigo o amiga, o muchxs de ellxs, que hace meses que no coge el teléfono y es imposible que te llame. O incluso tal vez eres tú. Le llamas (o te llaman) y salta el buzón enseguida (ha rechazado) o cuando se pasa el tiempo del tono de llamada. Respuestas por Whatsapp, audios excusándose, pero sabes que nunca podrás hablar con él si no es presencialmente. ¿Por qué los millennials, y aún menos las personas de la generación Z, evitan hablar por teléfono

Si te fijas, las producciones de ficción en las que sale gente joven, como Euphoria, Elite, Sex Education o Cardo, cada vez optan más por mostrar a lxs jóvenes comunicándose por Whatsapp o Instagram y rara vez tienen una conversación telefónica. En la serie de HBO Generation, apunta Niusdiario, una de las protagonistas resume este cambio generacional: "¿Te imaginas que tuviéramos que hacer como nuestros padres, tener que llamar a alguien para saber qué tal está, en lugar de mandarle un whatsapp y olvidarte del tema? ¡Qué horror!". 

El medio digital usa esta escena como punto de partida para comentar el estudio de Bankmycell ‘Why millennials hate talking on the phone’ basado en 1.200 entrevistas a jóvenes estadounidenses nacidos entre 1981 y 1996, que confirma la sospecha de que las nuevas generaciones cada vez hablan menos por teléfono.

En la era de los smartphones, los teléfonos ahora sirven para todo excepto para lo que fueron inventados, ya que lo que llaman como “generación muda”, la nacida en la era digital, tiene “telefonofobia”. Cuatro de cada cinco entrevistados dicen que tienen que prepararse mentalmente antes de hablar por teléfono para no decir nada que no toque. El 81% explicó que no hablaba por teléfono por ansiedad y un 88% que prefería tener datos ilimitados para poder navegar en lugar de hablar por teléfono. 

El 75% de los entrevistados dice que evita las llamadas porque les consumen mucho tiempo, mientras que el 64% teme que quien le llame sea alguien “quejica” y un 49% cree que son “personas necesitadas que te van a pedir un favor”. El miedo al conflicto verbal o a tener que pensar en qué decir asusta a un 46% de los jóvenes y un 41% cree que puede haber “gente escuchando la conversación”, mientras que un 37% apunta a que podría tratarse de una incómoda llamada de trabajo. 

Vamos, que hay varias razones para no responder a una llamada y algunas excusas: el 63% dice que no oyó la llamada (ejem, ejem) y el 12% culpa a un “fallo de señal” del teléfono, mientras que el 9% aduce estar reunido y el 5% que ha perdido el móvil u otro 4% que dice que lo tiene estropeado. Un 1% te dirá que le aparecía número oculto. Eso sí, hay diferencias dependiendo de quién te llame: mientras que un 29% prefiere ignorar a sus amigos y un 25% a su familia, un 21% a quien ignora es a sus compañeros de trabajo, un 14% a su jefe y un 11% a su socio. O sea, que cuando te juegas la pasta ignoras menos. Cuestión de prioridades.