Por qué deberías llamar por teléfono a quienes quieres

Hay sentimientos que solo pueden transmitirse de manera espontánea en tiempo real

Nuestros todopoderosos smartphones nos convierten prácticamente en Doraemon: solo tenemos que meter la mano en nuestro bolsillo mágico y disfrutar de una increíble variedad de soluciones, muchas de ellas dedicadas a la comunicación. El problema es que tanto los mensajes de texto como los audios, nuestras nuevas formas de comunicación favoritas, dejan bastante que desear, tal como explica el psiquiatra David Scharff en un artículo para el medio especializado Psychology Today. En primer lugar, y como sabes muy bien, porque son una fuente constante de malentendidos. ¿Cuántas peleas nacieron con un solo mensaje de Whatsapp?

"El tono vocal, el lenguaje corporal, la expresión facial y el estado emocional general nos dicen mucho sobre el estado mental de una persona. El valor de la comunicación no verbal, estimado en más del 90% de todas las señales de comunicación que recibimos, no puede ser exagerado. Y no tiene análogo en la comunicación digital", explica este especialista. Por eso tantos mensajes son malinterpretados y comienzan una cascada de reproches y tonterías que en ocasiones terminan muy mal. Los emojis pueden ayudarte mucho a dar connotaciones emocionales a los mensajes de texto, pero son claramente insuficientes.

Esto no ocurre tan intensamente con los audios. Es cierto. A fin de cuentas, y aunque no haya lenguaje corporal ni expresión facial de por medio, tenemos el tono de voz, en cuyo reconocimiento los seres humanos somos auténticos maestros. Pero continúa habiendo otro segundo problema: la falta de espontaneidad y la fluidez comunicativa. Y sí, puede que en determinadas ocasiones resulte conveniente tomarse unos segundos o incluso unos minutos antes de contestar, especialmente cuando hablamos acerca de asuntos que nos despiertan un aluvión de emociones. Pero otras veces esta rigidez y lentitud es una mierda.

"La comunicación digital puede sofocar la colaboración espontánea en el momento", dice Scharff. Esto puede parecer poca cosa, pero teniendo en cuenta que somos una especie social, creativa y colaborativa, que veamos constreñidas estas cosas por la tecnología es una pena. Y por eso este psiquiatra, profesor de psiquiatría clínica en la Universidad de Servicios Uniformados de Ciencias de la Salud y de la Universidad de Georgetown, recomienda regresar a las llamadas telefónicas. Esto es especialmente sencillo ahora que la mayoría de las tarifas móviles incluyen llamadas gratuitas. Es una cuestión de voluntad.

Pero obviamente no se trata de resolver cada mínima cuestión con una llamada. No es eficiente. El quid de la cuestión es hacer una llamada cuando verdaderamente merece la pena. Y hay más ocasiones en las que esto es así de lo que crees. En palabras de Scharff, con una llamada se puede "responder fácilmente a una confusión con un cambio de tono, una declaración explicativa o una pregunta aclaratoria". Y una idea puede llevar a otra, creando un diálogo honesto y puro en tiempo real. Además, puedes transmitir cosas que no puedes de otra manera. Porque hay un valor especial en la autenticidad de un 'te quiero' en el instante.