El fútbol se ha convertido en el escaparate de la droga más destructiva para los jóvenes

España es el país con más menores ludópatas de Europa y ya hay más menores ludópatas que adultos. El 14,6% de los adolescentes de 14 a 18 años han apostado alguna vez en los últimos 12 meses.

Valencia, Levante, Alavés y Leganés. ¿Qué tienen en común estos cuatro clubes de fútbol? Los cuatro llevan el logotipo de conocidas casas de apuestas estampado en sus camisetas. Pero, aunque estos lo llevan colocado junto al escudo, no son los únicos que se dejan patrocinar por este turbio negocio. De los 20 equipos de Primera División, solamente uno, la Real Sociedad, ha decidido decir que no a este suculento negocio. Y la cosa no acaba aquí, más allá de las camisetas y las vallas publicitarias, los anuncios de apuestas deportivas caen sobre nuestras cabezas a modo de bombardeo cada vez que intentamos ver un partido de fútbol. Son omnipresentes, son omnipotentes y saben cómo hacer que nuestros adolescentes se enganchen a su negocio. Hablemos del juego y con quienes saben de qué va esto del juego.

Como ocurrió con la heroína en los años 80, las casas de apuestas han invadido las calles de los barrios obreros en las ciudades españolas. Un negocio que prospera frente a familias que luchan contra la precariedad y el paro. Por eso no es de extrañar que los más jóvenes vean en ellas una manera fácil de hacer dinero. Y eso engancha. “El ludópata sufre en silencio”, dice con dureza el gallego, Santiago Caamaño. Y sabe bien lo que dice: a sus 26 años confiesa que llegó a pensar en suicidarse por su adicción al juego. Precisamente por eso, para evitar que otros caigan en el agujero del que él logró salir,  utiliza su cuenta de Twitter para concienciar sobre el mal de la ludopatía, que ya es endémico.

“La gente se está matando con esta droga. No vale con regular, hay que prohibirla. Nuestra sociedad ya está quemada y todavía debemos apagar el fuego, lidiar con las secuelas y rehabilitarla”, advierte.  Santiago no está entusiasmado con la propuesta del Gobierno de regular las casas de apuestas porque lo que él defiende es erradicar por completo esta lacra que arrastra y condena a miles de jóvenes. “Menos es nada, pero los empresarios siempre van a encontrar vacíos legales y triquiñuelas para enganchar a sus clientes patológicos”, critica.

No es para menos, España es el país con más menores ludópatas de Europa y ya hay más menores ludópatas que adultos. El 14,6% de los adolescentes de 14 a 18 años han apostado alguna vez en los últimos 12 meses, según datos oficiales del Ministerio de Sanidad de 2018. Y subiendo. El negocio de los juegos de azar mueve en nuestro país más de 40.000 millones de euros al año.  Los responsables no son solo los políticos, también los periodistas que se prestan a anunciar las casas de apuestas. El listado es inagotable: Manolo Lama, Juanma Castaño, Paco González, Manu Carreño, Josep Pedrerol, Danae Boronat, MisterChip, Axel Torres o Susana Guasch han dado la cara para hacer anuncios publicitarios con ánimo de lucro utilizando su fama para una causa deplorable. 

“Se me cayó un mito con Maldini, al que tenía como un referente, cuando lo vi anunciando casas de apuestas. Estos periodistas viven en otro mundo y no saben o no les interesa lo más mínimo lo que pasa en los barrios obreros. Hay que señalarlos porque fomentan una lacra social. Tienen responsabilidad en lo que está pasando con la droga del siglo XXI”, asegura Caamaño, que espera con más ilusión que esperanza que algún día le dejen debatir en televisión cara a cara con los empresarios del juego.

Los nuevos horarios del fútbol televisados y repartidos de lunes a domingo parecen guardar relación con la irrupción de las casas de apuestas para que estemos enganchados y podamos apostar a todas horas. De hecho, cuando entraron de lleno las casas de apuestas al fútbol español en 2006, el único jugador que se opuso abiertamente fue el delantero Frédéric Kanouté, que jugó con el nombre de casa de apuestas que los esponsorizaba tapada con un esparadrapo. No deja de ser significativo que, a día de hoy, la Real Sociedad es el único equipo sin publicidad de casas de apuestas en la Liga. El club vasco lo sometió a votación entre sus socios y el 86% de la afición txuri-urdin votó en contra. 

Y es que en la actualidad solo tres futbolistas de la élite se han posicionado en contra de las casas de apuestas. David Carmona, jugador del Racing de Santander, dijo con todas las letras que era “una droga que se anuncia a todas horas y te empujan a consumirla a través del fútbol”. Borja Iglesias, delantero del Betis, escribió en su Twitter que eran “una vergüenza”. Ambos futbolistas recibieron presiones tras escribirlo y Carmona tuvo que borrarlo. El portero del Deportivo de La Coruña, Dani Giménez, también se rebeló públicamente y ha recibido reprimendas al respecto y no volverá a hablar mal de ellas. Si lo hace, se expone a una importante sanción. Por el contrario, los futbolistas millonarios que hacen este tipo de anuncios no sufren ningún tipo de castigo social, ante las voces críticas se impone la censura y el ostracismo. 

En el libro ¡Jugad, jugad, malditos! La epidemia del juego en España: ludópatas y capos del azar, Luis Díez Álvarez y Daniel Díez Carpintero analizan cómo las adicciones influyen directamente en el tiempo libre y la pérdida de sentido vital que sufren los desempleados, jóvenes que no estudian ni trabajan y jubilados en soledad. El auge de casas de apuestas en nuestro país no es casual. Las casas de apuestas tratan de enganchar a jóvenes precarios que caen en la ludopatía como vía de escape. Su entramado tiene nombres y apellidos relacionados con la política. En 2018, Cristóbal Montoro, entonces ministro de Hacienda de Mariano Rajoy, rebajó cinco puntos la tributación para las casas de apuestas, creó un paraíso fiscal del juego en Ceuta y Melilla para ellas, trabajó desde su gabinete privado para la industria del juego y su hermano se benefició de las licencias del juego online.

Además, el sector del juego y las casas de apuestas es un nuevo tipo de puerta giratoria para los políticos por los servicios prestados. Rafael Catalá (también del PP) venía del lobby de las apuestas antes de ser ministro de Justicia y en la actualidad trabaja para Codere, una de las casas de apuestas favorecidas por el PP y que patrocina al Real Madrid de Florentino Pérez. Pero ante este sombrío panorama, los barrios se están empezando a organizar contra las casas de apuestas y han convocado protestas multitudinarias como la del barrio de Tetuán en Madrid, a la que acudieron unos 5.000 manifestantes. La lucha contra la ludopatía “solo se conseguirá en la calle como lo hicieron las madres contra la droga”, remata Caamaño. Si ellos no nos protegen, tendremos que hacerlo nosotros solos. Porque esta droga, además, es legal.