Por favor, ve a visitar a tu abuela

La soledad ha asaltado a toda una generación pero la etapa de la vejez es una de las más duras. Más de 850.000 personas mayores viven solas en España y la gran mayoría son mujeres

"Que mis hijos me hayan dejado de lado es como tener una estaca clavada en el corazón", se lamenta Lara al poco de llegar a su piso en Santa Coloma de Gramenet, junto a Barcelona. Lara Millán tiene 86 años, hace más de 30 que es viuda y hace unos 8 años que forma parte de las personas mayores que, por su situación de soledad, son acompañadas por voluntarios o voluntarias de la Fundación Amigos de los Mayores. Su casa es acogedora. Dos sofás se encuentran en una de las esquinas del salón donde hay una pequeña mesilla y un calentador a los pies. Allí nos sentamos. No estamos solas, también nos acompaña Josep Gisbert, voluntario de Amigos de los Mayores, quien le hace compañía a Lara una vez por semana.

Guillermina Torresi

"Dentro de 15 años, hacia 2033, uno de cada cuatro españoles tendrá 65 años o más. Habrá más de 12 millones de personas en esas edades, ahora son nueve. En 50 años, la cifra subirá a unos 15 millones. Para entonces, en 2068, casi siete millones (6,85) de personas habrán cumplido o superado los 80 años, ahora son cerca de tres millones", esta es la proyección de población que, en 2018, lanzaba el Instituto Nacional de Estadística (INE). Según estos datos el número de personas que viven solas aumentará hasta superar los cinco millones en 15 años. España será aún más anciana y estará aún más en soledad. 

Estar o sentir la soledad

Lara Millán nació en Extremadura y sonríe durante mucho rato mientras cuenta anécdotas divertidas sobre su vida. Igualmente no puede ni podrá olvidar el enorme recorrido, el trabajo y el esfuerzo que tuvo llegar hasta donde se encuentra ahora mismo. La miro con ternura y estoy atenta a sus historias. Mis abuelas viven muy lejos y mi relación con ellas es mínima, siempre por teléfono. Dejé de verlas cuando tenía 10 años. Creo que esa distancia ha generado cierto anhelo y por eso cuando hablo con Lara siento una conexión que adivino nueva y a la vez bonita. Pienso si mis abuelas sienten la soledad que siente Lara, pienso si también opinan que sus hijxs las han abandonado. Espero que no. Me daría tristeza que se sintieran así.

Guillermina Torresi

La soledad no deseada es un fenómeno subjetivo que se basa en la percepción que tiene una persona sobre la falta de relaciones o también en la calidad no satisfactoria que tenga de las que ya existen. En este sentido, la vejez no solo se ha transformado en una etapa más larga, sino también en una mas solitaria. "Las personas mayores que sufren horas, días o semanas la soledad no deseada tienen una mayor predisposición a sentirse vulnerables, así como se incrementa el deterioro de su salud y el riesgo de mortalidad", explican desde Amigos de los Mayores y detallan: "La desaparición de un ser querido, la pérdida de movilidad, la falta de relaciones de calidad o la discriminación son factores que llevan a las personas mayores a no tener los vínculos emocionales que necesitan".

Lara habla de su sobrina y de Josep cuando se refiere a personas que han estado ahí para ayudarla y para apoyarla. En esos momentos los ojos se le iluminan. Josep está jubilado y no solo es voluntario en Amigos de los Mayores, también lo es en un centro psiquiátrico. Para él, acabar el día sintiendo que ha ayudado a muchas personas solo gracias a una charla o a un rato en compañía, es lo que más vale de todo el voluntariado. Y sobre todo a personas que lo necesitan porque es muy diferente estar solo que sentirse solo o aislado. A medida que uno envejece se reducen las posibilidades de mantener esas relaciones con los demás y es aquí cuando surgen los problemas.

A la izquierda, Josep Gisbert y a la derecha, Lara Millán

Por ello, también en España se reclama la creación de departamentos específicos para tratar este tema. Mientras tanto, ese hueco de asistencia y atención lo están empezando a ocupar organizaciones empresariales y otro tipo de centros especializados en la atención y el cuidado de personas mayores, aunque quedan al alcance de solo unos pocos por sus precios.

La compañía siempre

Las personas mayores en situación de soledad tienen una mayor propensión a encontrarse con barreras físicas y emocionales, éstas les hacen sentir vulnerabilidad, perdiendo así la autoconfianza. A todo ello hay que sumarle las problemáticas socio-económicas que muchas de ellas pueden experimentar y que no hacen más que ahondar en el impacto de la soledad y el aislamiento. "La nochebuena y la nochevieja las pasé sola, aquí sentada. Me daba igual. Mi casa durante esos días era un hormiguero, cuando estaba mi marido, con mis hijos, con mis nietos. Todos venían a mi casa. Y yo, la verdad, no quería ni recordar aquello. Me tomé una pastilla para dormir y pensé 'que sea lo que Dios quiera'", cuenta Lara cuando hablamos de cómo es pasar la época de fiestas para ella.

El acompañamiento que hacen desde Amigos de los Mayores es emocional junto a actividades de socialización que favorecen la autonomía, la confianza y la participación comunitaria de las personas mayores. Este acompañamiento se basa en reconocer a la persona y aceptar lo que la hace única; respetar su dignidad e intimidad, dar valor a su vida y ayudarla a redescubrir su potencial, permitiendo que exprese sus deseos e inquietudes. Es también caminar a su lado respetando su evolución y ritmo, adaptarse a sus necesidades y detectar posibles recursos que repercutan en su bienestar físico y emocional; es, en definitiva, que sienta de nuevo que forma parte vital de la sociedad. 

La sociedad del selfie

La vejez no es la única etapa de la vida que está teñida de esta sensación de soledad. En la actualidad es un problema generacional. Progresivamente se van perdiendo los vínculos por culpa de redes como Facebook, Twitter o Instagram. Basados en estas redes sociales parece que tuviéramos más amigos que nunca pero esas amistades no comparten nuestro día a día, no están en una merienda o en un encuentro algún que otro fin de semana. Las redes sociales han diluido el círculo de amistades. Los jóvenes nos vemos abocados a una soledad en la que nacen emociones no deseadas como la desorientación o la depresión.

Nos han bombardeado con que debemos tener éxito y ser buenas persona. Nos han explicado que el fracaso o la tristeza son sentimientos  pasajeros, que no deben permanecer en nosotrxs mucho tiempo. Nos han dicho, también, que debemos tener una actitud activa, llena de energía y optimismo. Y, además, mantener eso vivo cada día a la vez que intentas llevar a cabo tu rutina. Se olvidaron que a veces no sabemos qué queremos ni tampoco con quién queremos compartirlo.

La soledad parece ser el hilo conductor de toda esta época y, cuando pensamos en solucionarlo, miramos nuestra propia situación. Quizás tengamos que empezar por visitar a esos familiares mayores y no dejarlos de lado, poner de nuestra parte es esencial para esa última etapa de la vida. "Todos nos necesitamos unos a otros para vivir y para estar bien". Y eso no lo digo yo, lo dijo Lara cuando nos despedíamos.