La familia que te demuestra que vivir en una furgoneta no es tan complicado

Vendieron todas sus cosas e invirtieron 42.000 euros en convertir una furgoneta en su nuevo hogar

La inmensa mayoría de los jóvenes han fantaseado no una, sino cientos de veces, con vender todas sus cosas y comprarse una caravana para vivir en la carretera. Por supuesto, ese modelo de vida tiene sus desventajas y podríamos terminar cansándonos en algún momento, pero la idea de andar de aquí para allá, durmiendo y viviendo en zonas naturales espectaculares es demasiado seductora como para acabar de soltarla. Siempre vuelve a nuestra cabeza en los momentos más estresantes o vacíos. Pero queda ahí: en el terreno mental. Es como si pensáramos que es imposible. Pero una familia inglesa cuenta en la BBC cómo no lo es.

Una experiencia que produce tantísimo entusiasmo como vértigo. "Definitivamente estábamos asustados. Es bastante abrumador vender todas tus cosas. Pero es estimulante y la sensación de libertad que obtienes de ello es genial", explica Meg Ward, una de las protagonistas de esta aventura junto con su pareja y su hija de cuatro años. Los tres dejaron atrás todo cuanto tenían para viajar y vivir por toda Europa en un vehículo del tamaño de un cuarto de baño. Podríamos pensar que andan escasos de espacio, pero pueden aparcar su furgoneta en cualquier lugar y disfrutar del mundo. De cualquier rincón del mundo.

Y eso no tiene precio. ¿Puedes imaginarte lo que implica tener cuatro años y nutrirte de tantísimos lugares y tantísimas experiencias? Porque esta fue la principal motivación de esta pareja británica para pillar la furgo e invertir más de 42.000 euros en prepararla a placer. "Teníamos esos problemas que tienen muchos padres hoy en día: si le enseñamos a nuestra hija lo suficiente, si ve cosas diferentes, si pasa demasiado tiempo frente a las pantallas. Viajando en la camioneta vive jugando en la naturaleza todos los días. Habla con niños que tienen diferentes idiomas", explica Meg en ese mismo artículo para la BBC.

Porque abandonar una vida sedentaria para abrazar esta otra vida nómada y aventurera no requiere odiar la vida que tienes actualmente. Solemos lanzarnos a fantasear con la vanlife cuando estamos hartos de las condiciones de vida que tenemos o cuando queremos escapar de algo. Meg es la prueba de que no tiene que ser así: "Me encantaba mi vida en Reino Unido. Nunca sentí que huyera de nada. No es como si estuviéramos desesperados por dejar atrás una vida que no nos gustaba". Simplemente es una alternativa. Una que nunca abordamos verdaderamente porque requiere bastante valor y en cierto modo ambición.

Sea como sea, la realidad es que ninguna generación había estado tan preparada para vivir en furgoneta con  unas cuantas cosas y alrededor del mundo como la nuestra. Piénsalo. Por un lado, contamos con todos esos trabajos digitales para los que solo necesitamos un ordenador y conexión a internet. Más ahora con el boom del teletrabajo provocado por la pandemia del coronavirus. Y, por otro lado, y precisamente a causa de esta pandemia, hemos descubierto que podemos vivir en unos cuantos metros cuadrados sin problemas siempre que podamos salir al exterior. Fue nuestra gran ansia. Lo sabemos. Quizá por eso se haya disparado la venta de caravanas y furgonetas. Y tú, ¿te lo has pensado como se merece?