Por qué el examen de selectividad en China está considerado el más difícil del mundo

Esta prueba, denominada el ‘gaokao’ es conocido como el examen más complicado del mundo

Hemos empezado la selectividad y estos días previos en nuestra frente solo había una palabra: agobio. El contenido de los últimos cursos parece no caber en nuestro cerebro y enfrentarnos a una prueba donde se pone en juego nuestra nota media a partir de estos conocimientos (y después de haber tenido una gran pausa debido a la pandemia) no nos alegra mucho que digamos. La realidad es que deberíamos ver esta prueba con mejores ojos, pues en otras partes del planeta puede llegar a ser increíblemente más difícil. Este es el caso de China. Allí el examen se denomina gaokao y es conocido como el examen más complicado del mundo.

Los días 7 y 8 de julio China entra en una especie de pausa. Más de 10,7 millones de estudiantes se presentan al gaokao, el examen con el que el sistema educativo chino decide quién logra una plaza para ir a la universidad. Este momento del recorrido estudiantil se trabaja, más o menos, durante toda la vida. Lxs adolescentes chinxs estudian un promedio de 12 horas al día y con una gran presión constante sobre ellxs. Para gran parte de estxs jóvenes la única manera de ascender en la escala social es obtener una nota alta en este examen. El educador e investigador de la Iniciativa Global de Innovación Educativa de la Universidad de Harvard, Xueqin Jiang explica para la BBC que “en las mentes de estxs jóvenes, ir a este examen es como ir a la guerra, ya que muchos profesores y familiares les dicen que es un asunto de vida o muerte”.

Los dos días en los que se realiza el examen la ciudad parece un campo de batalla. Lxs estudiantes se reúnen y lanzan gritos de batalla para animarse, los familiares salen a las calles para desearle suerte a sus hijos, el transporte público se ofrece para lxs jóvenes de forma gratuita y, además, las autoridades arman un gran dispositivo de vigilancia para que ningún alumno cometa fraude. Esto incluye cámaras de vigilancia, drones y sistemas de posicionamiento global. Es más, las autoridades chinas explicaron que quien se viera envuelto en una sospecha de fraude podría enfrentarse a penas de cárcel. Vamos, que lo mejor que puedes hacer es estudiar, estudiar y estudiar.

Los días del examen y concretamente cuando arranca la prueba todo se sumerge en un silencio enorme, ya que no puede haber absolutamente nada que distraiga a las personas que se enfrentan a esta prueba. Las calles se cierran, se suspenden las obras que haya cerca de donde se realiza la prueba e incluso equipos médicos se ponen en alerta. Este año, además, hay grandes medidas de seguridad para reducir todo lo posible el riesgo de contagio de COVID-19. 

La cuestión con esta prueba no es que sea excesivamente complicada por el contenido (que también) sino que se espera la mayor nota respecto al resto de compañerxs. Es como que la nota solo importa si has estado por encima de los demás. Además, este examen es la única manera en que una persona de bajísimos recursos pueda optar a un futuro mejor. Esto ha hecho que se trate de un examen muy criticado por la enorme competitividad que se inserta en las mentes de estxs jóvenes. La prueba, en cuestión de contenido, es como en cualquier otra parte: hay matemáticas, un idioma extranjero, historia, política, física… Jiang explica que “no es difícil por el contenido sino por la competitividad, es ahí donde entra el estrés y la presión”. “El examen”, detalla, “está basado en recordar lo que has aprendido y aplicarlo en la resolución de problemas”.

Otra de las críticas que recibe este examen y, por tanto, también el sistema educativo que hay en China es que todo está diseñado para preparar a lxs estudiantes para que respondan preguntas de este examen y no para que sean personas íntegras con un conjunto amplio de habilidades, conocimiento y aptitudes. Ámbitos más dedicados a la creatividad o al pensamiento crítico se abandonan por la fijación que hay en este examen. Por ello lxs jóvenes más creativos no pueden llegar a explorar estas zonas a no ser que tengan el apoyo familiar o que se rebelen y se salgan de este molde. Así que sí, casi que deberíamos dar las gracias por el examen de selectividad que nos ha tocado hacer.

CN